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LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX

EVOLUCIÓN POLÍTICA

EVOLUCIÓN ECONOMICA

 

 

 

 

 

EVOLUCIÓN POLÍTICA: CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN Y CREACIÓN DEL ESTADO BURGUÉS

La revolución burguesa en España no siguió el modelo revolucionario francés o británico, sino que se produjo a través de una transición lenta del Antiguo Régimen al nuevo Estado burgués, en el que se fusionaron los intereses de la nobleza, antigua clase dominante, con los de la burguesía financiera e industrial, poco numerosa y débil a causa del atraso industrial del país.

1 La Guerra de la Independencia y las Cortes de Cádiz (1808-1814)

1.1 La Guerra de la Independencia

Características: guerra de liberación (contra Francia), guerra nacional (protagonismo del pueblo) y proceso revolucionario (crisis del Antiguo Régimen e independencia de las colonias continentales americanas).

Fases

•  Inicio del conflicto : sublevación popular en 1808 contra la ocupa­ción del país por las tropas napoleónicas y la entronización de una nueva dinastía (José I Bonaparte sustituyó a Fernando VII, que a su vez había forzado la abdicación de su padre, Carlos IV); la disgrega­ ción del Estado provocó la formación de Juntas provinciales, que crearon una Junta Central.

•  1808 : repliegue francés al Norte del Ebro, tras ser derrotados en Bailén.

•  1809-1812: dominio francés (desmantelamiento del ejército regular español y guerra de guerrillas*, que controlaban las zonas rurales); las Cortes se refugiaron en Cádiz.

•  1813: victorias anglo-españolas y retirada del ejército francés.

 

Consecuencias: devastación económica (destrucciones en la agri­ cultura e industria) y pérdida de las colonias continentales americanas.

 

1.2 El proceso revolucionario: las Cortes de Cádiz (1810-1814)

El descrédito de la dinastía borbónica y la ocupación francesa hicie­ ron posible el control de las Cortes por los diputados liberales o doceañistas, partidarios de un régimen parlamentario similar al de la Constitución francesa de 1791 (otro sector reformista se inclinó a favor de José I Bonaparte: afrancesados).

Obra jurídica: abolición del feudalismo, del régimen señorial y de los mayorazgos; desamortización eclesiástica; supresión de los gremios. Constitución de 1812

Carácter liberal moderado.

Reconocía el principio de la soberanía nacional.

Influyó en otros países (Italia, Portugal, América Latina).

• Inadecuada para la sociedad española de la época: para la mayoría del pueblo, la figura del Rey absoluto continuaba siendo un mito.

2 La vuelta al absolutismo: Fernando VII (1814-1833)

  2.1 El Sexenio absolutista (1814-1820)

•  1814: vuelta de Fernando VII y reinstauración del Antiguo Régimen (derogación de la legislación y de la Constitución de Cádiz).

•  Persecución de los liberales y emigración política; conspiración contra el absolutismo (sociedades masónicas) y fracaso de los pro­nunciamientos militares (alzamientos de sectores del ejército contra el absolutismo).

•  Grave crisis agrícola y comercial; bancarrota financiera del Estado; rebelión abierta de las colonias americanas.

 

2.2 El Trienio Liberal (1820-1823)

•  1820: el pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan (Sevi­lla) y las revueltas en algunas ciudades obligaron a Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz.

•  Obra de Gobierno: continuación de las medidas liberales de las Cortes de Cádiz (desamortización, supresión de la Inquisición, libertades políticas).

•  Período de gran confusión: intrigas del rey contra el régimen constitucional; división de los liberales en moderados y exaltados; guerrillas absolutistas en el Norte y Cataluña.

•  1823: un ejército francés (los «Cien Mil Hijos de San Luis») ocupe el país y reinstaló el régimen absolutista.

 

2.3 La Década absolutista (1823-1833)

•  Derogación de la legislación del Trienio y nueva emigración liberal.

•  Persistencia de la crisis económica y fiscal.

•  Independencia de las colonias continentales americanas, a causa de: - la incapacidad militar y ruina financiera de la metrópolis; - la formación de juntas y la experiencia de autogobierno durante e periodo 1808-1814; - el apoyo de EE.UU.. y Gran Bretaña.

•  Problema dinástico: - conflicto entre los derechos de la princesa Isabel, hija mayor de Fernando VII, y del infante don Carlos, hermano del rey, que pre tendía sucederle alegando la tradición de la dinastía borbónica que impedía reinar a las mujeres; - los liberales apoyaron a Isabel II y a la reina regente María Cristina de Borbón, mientras los absolutistas, partidarios del infante don Car los, se levantaron en armas (primera guerra carlista, 1833-1840).

3 La Monarquía liberal: Isabel II (1833-1868)

3.1 Un nuevo sistema de poder

El Estado liberal

El absolutismo monárquico fue sustituido por el Estado liberal: división de poderes (ejecutivo, judicial, legislativo); igualdad jurídica individual parlamentarismo ; racionalización de la Administración.

Creación de un Estado centralista:

•  nueva división territorial: 49 provincias (1833), regidas por sendos gobernadores civiles, nombrados por la Administración central

•  ayuntamientos sin presupuestos suficientes ni autonomía política

•  control del orden público por el Gobierno (Guardia Civil, 1844);

•  Administración de Justicia dependiente del poder ejecutivo;

•  negación de la plurinacionalidad y castellanización lingüística;

•  red de enseñanza controlada mayoritariamente por la Iglesia.

 

Un sistema político oligárquico con una fachada liberal

•  Falsificación de la vida política : derechos políticos limitados en Ia práctica; mínimo porcentaje de la población con derecho a vota fraude electoral sistemático (Parlamento formado según la voluntad del Gobierno); parcialidad de la Corona a favor de los partidos conservadores ; marginación de la oposición (carlistas, demócratas, republicanos) de la vida política; clandestinidad de las organizaciones obreras.

•  Inestabilidad política crónica : frecuentes pronunciamientos militares levantamientos urbanos, constitución de juntas y milicias nacionales.

 

Los partidos políticos

Liberales:

- moderados (en el poder durante la mayor parte del reinado d, Isabel II): soberanía conjunta del Rey y las Cortes; Estado confesional; orden público estricto; política económica proteccionista; Constitución de 1845;

- progresistas: menores atribuciones a la Corona; separación ente Iglesia y Estado; ampliación del número de electores y de las liberta des políticas; política económica librecambista; Constitución de 1837

- demócratas (1849): sufragio universal y libertad de reunión asociación;

- Unión Liberal (1851): fusión de la izquierda del partido moderad y la derecha del partido progresista.

Marginados del sistema político :

•  carlistas: base social en Navarra, País Vasco, Maestrazgo y Cataluña interior; defensa de los fueros y catolicismo a ultranza; conservadurismo.

•  Republicanos: partidarios de sustituir la monarquía por la República.

•  Movimiento Obrero

3.2 Etapas del reinado

Minoría de Isabel II (1833-1842)

•  Regencia de María Cristina de Borbón (1833-1840): gobiernos mo­derados y progresistas; primera guerra carlista (1833-1840); creación de las provincias (1833), Estatuto Real (1834), desamortización ecle­siástica de Mendizábal (1835-1837), Constitución de 1837.

•  Regencia del general Espartero (1840-1842): gobierno progresista.

Mayoría de Isabel II (1842-1868)

•  Gobiernos moderados, excepto durante el bienio progresista (1854­1856); creación de la Guardia civil (1844); Constitución de 1845; segunda guerra carlista (1846-1849).

•  Crisis final del reinado: crisis económica (agrícola e industrial), social (revueltas campesinas), política (desprestigio de la Corona; represión creciente); epidemia de cólera (1865).

•  1868: levantamiento militar y destronamiento de Isabel II.

 

4.1 Características generales de la politica del XIX

•  Inestabilidad política: falta de base social del régimen (miedo de la burguesía republicana a las revueltas urbanas y campesinas).

•  Desplazamiento de la actividad política a la periferia peninsular.

•  Auge de los republicanos (escindidos en unitarios y federalistas) y del movimiento obrero.

4..2 La monarquía democrática (1869-1873)

•  1868 : dos poderes paralelos (juntas revolucionarias y gobierno provi­sional del general Serrano); inicio de la guerra de Cuba.

•  Regencia del general Serrano (1869-1871 ): Constitución de 1869 (mo­narquía parlamentaria; sistema bicameral); gobierno del general Prim.

•  Amadeo I de Saboya (enero 1871-febrero 1873): inestabilidad cró­nica (oposición republicana, borbónica y carlista); tercera guerra carlista (1872-1876); impopularidad del rey; abdicación.

 

4.3 La I República (1873-1874)

•  La República federal (febrero de 1873-enero de 1874): régimen sin apoyo social fuera de las grandes ciudades; enfrentamiento a tres conflictos bélicos simultáneos (Cuba, guerra carlista e insurrección cantonal*); cuatro presidentes (Figueras, Pi i Marga¡¡, Salmerón y Castelar) en once meses.

•  La República autoritaria (enero-diciembre de 1874): golpe de es­tado del general Pavía y régimen dictatorial del general Serrano; pronunciamiento del ejército en Sagunto a favor de Alfonso de Borbón, hijo de Isabel II.

5.1 El sistema político de la Restauración. Alfonso XII (1875-1885) y la Regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902)

•  Periodo de estabilidad política: evolución paralela a la de la Euro­pa contemporánea; consolidación del capitalismo (II revolución in­dustrial); desarrollo de las libertades (sufragio universal masculino: 1890).

El pensamiento político de Antonio Cánovas del Castillo

•  Limitación constitucional de la autoridad del monarca.

•  Preeminencia de las Cortes y flexibilidad de la Constitución.

•  Turno pacífico de los partidos dinásticos (en la práctica, el falsea­miento de las elecciones y el caciquismo* impidieron la democratiza­ción del sistema).

Constitución de 1876 :

soberanía conjunta del Rey y las Cortes; estructura bicameral; función moderadora del monarca; confesionalidad del Estado; restricción legal de los derechos democráticos.

Los partidos políticos

•  Partidos dinásticos: conservadores (Cánovas del Castillo) y libera­les (Sagasta, Castelar; programa reformista); la alternancia en el Gobierno era el resultado de negociaciones entre ambos partidos y no de las elecciones.

•  Partidos excluidos del sistema: carlistas e integristas (derecha); re­publicanos; socialistas (1879: PSOE; 1888: UGT); grupos anarquistas.

 

5.2 La crisis de 1898

•  El problema : inflexibilidad ante las reivindicaciones independentistas de Cuba y Filipinas, a causa de los intereses de empresas españo­las; apoyo de EE.UU. a los rebeldes; incapacidad militar para sofocar la revuelta; aislamiento internacional de España.

•  La guerra : EE.UU. forzó el inicio del conflicto (voladura del Maine en La Habana) y derrotó con facilidad a la flota española; por el tratado de París (1898), España entregó Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam a EE.UU.

•  Consecuencias : crisis general del sistema político; antimilitarismo de la opinión pública y descontento del Ejército; crítica generalizada de la situación del país (movimiento de regeneracionismo político, grupo del 98 en literatura); auge del catalanismo.

 

 

 

 

 

LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX (1808-1902)

 

LOS PROBLEMAS DEL DESARROLLO ECONÓMICO

 

•  No existió revolución demográfica: el crecimiento demográfico fue inferior al de los países industrializados (10,5 millones de habitantes en 1797, 18,6 millones de habitantes en 1900).

•  Grandes diferencias regionales (mayor crecimiento: Cataluña).

•  Causas del crecimiento: mayor producción agraria; nuevos cultivos (maíz, patata); eliminación de las epidemias de peste.

•  Se mantuvieron las crisis de subsistencia tradicionales y una tasa de mortalidad alta.

•  Segunda mitad del siglo: mayor ritmo de crecimiento demográfico y fuerte emigración a América.

1.1 Concepto

Desamortización: Apropiación por el Estado de los bienes de manos muertas (ecle­siásticos y municipales) y venta a los particulares mediante subasta.

 

1.2 Objetivos

Aumento de la producción agraria.

•  Fuente de ingresos para el Estado, que se encontraba en déficit crónico.

•  Adhesión política de los compradores al nuevo Estado liberal.

 

1.3 Fases

Reinado de Carlos IV

1798 (Godoy): primera desamortización eclesiástica (continuada en 1808 por las Cortes de Cádiz).

(Periodo de la Guerra de la Independencia. Cortes de Cádiz)

Reinado Fernando VII

Trienio Liberal (1820-1823): segunda desamortización eclesiástica y abolición de los mayorazgos (1823: vuelta a la situación anterior a 1820).

Reinado de Isabel II

Desamortización de Mendizábal (1835-1837):

Objetivos: financiar la guerra carlista y reforzar el partido isabelino;

Desamortización eclesiástica : disolución de las órdenes religiosas e incautación y venta de sus bienes; los resultados fueron negativos, ya que gran parte de las tierras fueron compradas por grandes pro­pietarios (nobles y burgueses), sin que aumentaran los pequeños y medianos propietarios;

Desamortización señorial : el régimen feudal desapareció legalmen­te, pero los nobles conservaron sus propiedades.

Desamortización civil (Madoz, 1855): venta de los bienes de los municipios.

 

1.4 Consecuencias

Sociales

•  Grupos sociales beneficiados: nobleza y burguesía agraria.

•  Grupos sociales perjudicados: jornaleros y pequeños propietarios.

•  Polarización social: creación de una clase latifundista poderosa y de un proletariado agrícola misérrimo; conflictividad crónica en el campo.

Económicas

•  Persistencia, o agravamiento, del latifundismo.

•  Aumento de las tierras cultivadas, dedicadas básicamente a cereales.

•  Estancamiento de la productividad, a causa de una política agraria proteccionista.

•  Disminución de la ganadería, especialmente ovina.

•  Pérdida de ingresos de los municipios.

•  Perjuicios para la industria: el atraso agrícola impedía la creación de capitales que pudieran invertirse en las fábricas y privaba a las industrias de consumidores.

 

1.5 Avances en la producción

En el último cuarto de siglo aumentó rápidamente la producción de remolacha azucarera y los cultivos de exportación (cítricos y vino); la crisis de la filoxera, a partir de 1892, dificultó las exportaciones vitícolas.

Durante el siglo XIX aumentó el atraso económico de España -país de agricultura tradicional-, respecto a los países de Europa occidental que, junto con EE.UU. y el Japón, habían protagonizado la revolución industrial. A pesar de ello, existió un lento crecimiento de la produc­ción industrial, sobre todo en la segunda mitad de la centuria.

 

2.1 Características generales de la industria española durante el siglo XIX

•  Desequilibrios regionales: dos zonas industrializadas (industrial tex­til en Cataluña, siderurgia en el País Vasco); el resto, agrícola.

•  Dependencia del extranjero (capitales invertidos y tecnología).

•  Proteccionismo industrial: la reserva del mercado nacional para la industria propia eliminaba las ventajas de la competencia y permitía la persistencia de industrias no rentables.

•  Fracaso de la industrialización, a causa de la acumulación de facto­res negativos: lento crecimiento demográfico y escasa densidad de población; atraso agrícola; baja calificación de la mano de obra, debido al analfabetismo y las deficiencias del sistema de enseñanza.

 

2.2 Fases

Finales del siglo XVIII -principios del siglo XIX : comienzos de la in­dustrialización (industria sedera en Valencia; metalurgia en el País Vasco y Cantabria; minería en Asturias; textil algodonera en Cataluña).

1808-1830: estancamiento industrial (destrucciones de la guerra de Independencia y pérdida de las colonias continentales americanas).

1830-1854: inicios de la industria moderna (aplicación de las máqui­nas de vapor y de la tecnología británica al textil algodonero de Cata­luña; creación de altos hornos en el País Vasco, Málaga y Asturias).

1855-1881: grandes inversiones de capital extranjero en la minería, construcción de ferrocarriles e industria.

Finales del siglo XIX principios del siglo xx

•  Constitución de la gran industria periférica (textil en Cataluña, side­rurgia y metalurgia en el País Vasco, minería del carbón en Asturias), gracias al aumento de las inversiones españolas (repatriación de capitales americanos tras la pérdida de Cuba e ingresos derivados de las exportaciones mineras y agrícolas);

•  Continuación de la política proteccionista, basada en la coinciden­cia de intereses de los tres sectores de la oligarquía económica:

•  industriales del textil catalán;

•  metalurgia y banca vasca (y minería asturiana);

•  cerealistas castellanos y banca madrileña.