Temas Historia BAC
Antiguos temas BUP
Materiales Complementarios
Zona Multimedia
La Plaza'r Pueblo (Foro)
 
Temario 2º BAC PAU
 





Copyright © 2009 JCGG

Viste algún error? Quieres comentar algo?

La Guerra Civil. ’36 – ‘39

No podemos olvidar que los sucesos que dieron comienzo tras el levantamiento del 18 de Julio del '36 no pertenecen exclusivamente a la historia de España. Diversos factores se habían conjugado para que la internacionalización de un conflicto fuera posible (ascensos del fascismo en Europa, avances del comunismo en la URSS). En este trasfondo se produjo el alzamiento militar español, en el que fue primordial la intervención extranjera. Para algunos historiadores el objetivo del alzamiento era el inicio de una cruzada contra una República que llevaba al país al caos; para otros, tras el alzamiento de escondía el instinto de conversación de una serie de fuerzas.

Las actuaciones del Gobierno del Frente Popular, sirvieron de detonante para la sublevación; pero no olvidemos que esta venía gestándose desde antes. Sumándose a los desórdenes económicos, iba aumentando el clima de violencia callejera. El Gobierno de Azaña perdió el control: temía reprimir a las izquierdas.

El Alzamiento

De modo coordinado diversos destacamentos militares se pronuncian en contra del Gobierno, poniéndose en marcha una maquinaria previamente diseñada: Ceuta, Canarias, Marruecos, Sevilla, Pamplona... El país queda roto por el apoyo que en estas ciudades se otorga al movimiento: el Gobierno, una vez más, no reacciona, con lo que los rebeldes van ganando terreno político al proliferar los focos insumisos y posibilitarse el acercamiento geográfico de estos durante los días siguientes al 18. España se atomiza en dos bloques Nacionales y Republicanos).

No deja de ser paradójico que, si bien lo que la rebelión pretendía era evitar la desaparición del poder del Gobierno y una revolución de izquierdas, lo que consiguió fue acelerar la descomposición de este poder y abrir las puertas a esta revolución. Azaña intenta crear un Gobierno de conciliación, en el que Mola participaría como ministro del Ejército; la negativa de este entregó por completo  la República a los partidos de izquierda, que combatieran a los partidos de derecha, alejándolos del republicanismo. El nueva Gobierno, presidido por Giral, accedió a las frenéticas peticiones de aquellos partidos que lo apoyaban y optó por armar a la ciudadanía, para la cual se sirvió de las organizaciones izquierdistas. Aunque este Gobierno permanece durante seis semanas, su poder había sido delegado en las masas, y por tanto se efectividad era nula. Esta descomposición del poder gubernamental, cuyas iniciativas pasaron a los partidos políticos, hizo que la atomización fuera mayor por minutos y que en cada provincia fuera el partido más fuerte el que controlara la situación. Aparece, nuevamente, un viejo fenómeno: el poder central español no controla la situación, y en su nombre, las llamadas Juntas actúan; la novedad es que ahora presenta reminiscencias cantonalistas.

La España Republicana contaba con las zonas más industrializadas, desarrolladas y urbanas (Cataluña, Madrid, Asturias, Vizcaya, Guipúzcoa y Valencia), pero también con las regiones más atrasadas y en las que predominaba el latifundismo (Almería, Málaga, Jaén, Badajoz. . ). Todos los movimientos revolucionarios crecieron mucho, numéricamente hablando, durante los primeros meses de la contienda, pero entre todos ellos destacó la C.N.T..

Los efectivos militares con que contó el alzamiento consistieron en la gran cúpula de mandos, contrarios a las medidas de Azaña.  La Marina, que en principio apoyó levantamiento, pasó pronto al bando republicano Para equilibrar esta se creó, de facto un ejército popular al armar a los partidos. Territorialmente el bando republicano. controlaba 350.000 Km. frente a los 175.000 de los sublevados; 25 de los 39 regimientos de Infantería quedaron bajo control nacionalista, igual ocurrió con 16 de los 27 de Artillería, a lo que hay que sumar los 40.000 integrantes de las fuerzas de África. Pero no todo era cuestión de números, también contaba la organización que cada bando fuera capaz de crear, y en este capítulo los rebeldes aplicaron esquemas mucho más eficaces.

La internacionalización del conflicto

 Alemania, Italia y la URSS Intervinieron de modo sensible en una guerra a la que convirtieron en antesala de la IIª Guerra Mundial, ya que en el conflicto subyacía un problema ideológico (enfrentamiento fascismo vs. liberalismo‑marxismo-anarquismo) que estaba planteándose en el continente. La ayuda germano‑ italiana no se hizo esperar: la Legión Cóndor vino a suplir la carencia de aviación nacionalista. En 1937 había en España 30.000 alemanes. Francia y Reino Unido, por diversas razones apoyaron a la República hasta que Reino Unido optó, en Agosto del 136, por la no‑intervención; para no herir a Alemania. Francia y Reino Unido. no se recataron en tolerar la asistencia germana al franquismo. Francia toleró una filtración de armas con destino a España. La URSS, más preocupada por problemas internos apoyó la no Intervención ya que era vista como la causante del deseo revolucionaria republicano; de todos modos, material soviético fue utilizado en la contienda. El Reino Unido cambió de actitud, pero ya era demasiado tarde. Los Estados Unidos, donde regía una ley que impedía vender armas a países en guerra, vio en la no‑intervención una posición cómoda, pero ella no impidió que el Gobierno Federal aconsejara a la República comprar directamente a los fabricantes.

Desde la Rev. francesa no se producía en Europa que un hecho que, no siendo nacional, involucrara y despertara tantas actuaciones populares: por todas partes se sucedían manifestaciones y tomas de posición popular, que catalizaron en un voluntariado dispuesto a luchar en una guerra en la que se defendía la democracia contra el fascismo Nacieron as¡ las Brigadas Internacionales, en las que ciudadanos europeos y americanos lucharon desde las posiciones del liberalismo, el socialismo y, el comunismo contra el fascismo. Estas Brigadas, de inspiración soviética, agruparon a unos 60.000 individuos que, en el 1938, y en base a la no‑intervención tuvieron que retirarse. Para el otro bando, los Italianos, mediante los Camisas Negras, también enviaron voluntarios además de las tropas regulares. Alemania se limitó a la ayuda oficial.

 

El resultado final era claro a priori: sin el apoyo Internacional la República no podría sobrevivir, con el apoyo italo‑germano el levantamiento iría creciendo, Paralelamente a los enfrentamientos de los campos de batalla, en una de las dos Españas se estaba librando otra guerra: en la España Republicana los partidos de Izquierdas, dueños de la situación (?) se debatían entre la disyuntiva de hacer primera la guerra y luego la revolución... o viceversa, Exactamente Igual que en el 1917 ocurriera en Rusia.

El avance de las tropas nacionales, solo paradas durante un breve espacio de tiempo en el que parecía que las tornas cambiaban, fue imparable. El continuo asedio a que se vio sometida la ciudad de Madrid terminó el 28 de Marzo del '39 cuando las tropas de Franco entraron en la capital; antes de esto numerosas batallas tuvieron lugar por todo lo largo y ancha del país. Unas, las grandes pasaron a la historia, otras, las pequeñas, aquellas en las que viejos odios fueran desempolvados, pasaron a ser ejemplo de la dureza que el conjunto de la guerra alcanzó.

La España Nacional durante la guerra

En contraste con la España republicana, en la que no había una figura política o militar que aunara todas las fuerzas, la España nacionalista concentró todo el poder político y militar en Franco. El ascenso de Franco fue relativamente fácil al desaparecer trágicamente aquellos militares prestigiosos como Sanjurjo o Mola.  Una Junta de Defensa (Burgos, 29 Septiembre, 1936) nombró a Franco Jefe de Gobierno y Generalísimo de los ejércitos; esta propuesta nació de generales monárquicos y fue aceptada por los generales de simpatías republicanas, pero el paso de los acontecimientos y el apoyo italo‑alemán convertirán a Franco, cada vez más, en figura indiscutible.

En el orden político, se produjo una unificación de tendencias en torno a Franco. La Falange, escindida tras la muerte de José Antonio Primo de Rivera, vio como sus puntos programáticos se convertían en la ideología oficial de la España nacional; los Carlistas, atraídos por Serrano Suñer pasaron a apoyar ideológicamente el levantamiento. El General Franco tenía ahora, para cuando la guerra terminara, una base Ideológica que justificara el conflicto bélico.

Consecuencias de la Guerra

La contienda dejó al país destrozado, y sus repercusiones de largo alcance, especialmente las psicológicas, no habían desaparecido de la vida española después de cuarenta años. Es casi imposible una evaluación exacta de los destrozos: casi un millón de vidas, más de medio millón de viviendas destrozadas, unas 200 ciudades destruidas en, más o menos, el 60%; el 50% del sistema ferroviario destrozado, el 61% del parque automovilístico, reducción de 1/3 del ganado vacuno y lanar, el 50% del porcino. Conjugando las repercusiones que cada una de las cifras ofrecidas, en relación unas con otras, causan a  efectos demográficos, podemos acercarnos a la coyuntura:  una situación de carestía y dificultades tras la guerra, popularmente conocidas coma la Posguerra.   Mención a parte merece la existencia de un alto número de exiliados, muchos de los cuales no volverán al país hasta la muerte del General Franco, otros nunca.

Refugiados españoles en un campo de concentración francés (se trata de una playa)

Para comentarios: jcguardiola@hotmail.com

(c) J.C.G y L G-S C; Oct. 99- Oct 2009