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El periodo Visigodo y el Periodo Musulmán

El Periodo visigodo

Factores de la llegada visigoda a la Península. El Bajo-imperio romano. -

Las circunstancias en las que se desenvuelve el Imperio romano, tras las crisis de los siglos II y III, que transforman al Imperio de urbano a rural, y ante las dos oleadas de invasiones germánicas, son el caldo de cultivo en el que se van a crecer los neófitos del ya por entonces decadente imperialismo romano. Los pueblos invasores de la primera oleada (siglo I) van a romanizarse, tomando a sus espaldas casi toda la responsabilidad de mantener la obsoleta estructura romana. Los pertenecientes a la segunda oleada (siglo III) se encontrarán con una Roma que ya sólo será una sombra de lo que fue.

Los visigodos, "los mas romanizados de los bárbaros, habían compartido con los francos y los romanos el territorio de la Galia, de ella salieron para asegurar al imperio su último respiro."

La Llegada (412)-Ante la situación creada en la provincia de Hispania tras la llegada de pueblos bárbaros pertenecientes a la segunda oleada (los suevos, vándalos y alanos) y su asentamiento en la indefensa provincia, los recién invadidos romanos de la zona de Tarraco piden ayuda a la metrópoli; ésta, ocupada en intrigas y guerras civiles, se muestra incapaz de la defensa del territorio y encarga a uno de los pueblos pertenecientes a la primera oleada la defensa de Hispania, zona en la que ya los bárbaros han arrasado y establecido un reino independiente. Igual mensaje de socorro se envía a la otra capital imperial (Bizancio). Ambas peticiones serán atendidas, aunque con fines, eficacia y medios distintos. Así pues los visigodos llegan a la Península, procedentes de su zona de asentamiento, Galia, con la única misión de expulsar a los intrusos. Realizada esta tarea, y cuando proyectan su vuelta a Galia, se ven encerrados a causa de un movimiento de acoplamiento que ha tenido lugar en el continente y en base al cual los francos les han "cerrado el paso" (año 507).

El asentamiento (418-517)

Las tropas enviadas por Roma, y a las que dio todas sus bendiciones, se ven obligadas a un nuevo asentamiento dentro del Imperio, solicitado el permiso de asentamiento en la Hispania, y éste les es concedido. Se trata de un contingente de unos 200.000 visigodos para controlar a unos 7.000.000 de hispano-romanos. La ayuda bizantina en la operación de limpieza ha supuesto un contingente desplazado por Bizancio a la Península, que ahora va a ser utilizado por los visigodos en contra de los francos, ayuda que les va a suponer una pérdida del control de la zona Sur peninsular a favor de los bizantinos durante 50 años.

La Consolidación

Con la fundación de una nueva capitalidad (Toledo), tras la pérdida de la anterior en la zona continental franca (Narbona), puede darse por comenzado el "reino visigodo" en la Península. Un reino que no va a tener bajo su control la totalidad de la extensión peninsular y cuyo espacio geopolítico es muy variable.

El lento acercamiento de las dos posturas religiosas (los visigodos practican una variante del cristianismo llamada arrianismo mientras que los hispano-romanos con católicos) favorece la unión social. Bajo el reinado de Leovigildo las dos posturas se acercan y se prepara un nuevo código legal que abarque a las dos sociedades; pero la muerte del monarca hace que sea con su sucesor, Chindasvinto, cuando se continúe la elaboración que dará sus frutos con el siguiente monarca, Recesvinto, que será el que, finalmente, promulgue la nueva recopilación legal, conocida como Líber Iudiciorua (654) y que tendrá entre otras características, el ser una de las recopilaciones legales de mayor duración en el tiempo: se mantuvo en vigor durante gran parte de la Edad Media.

Economía - Sociedad

Por ser fuerzas imperiales de ocupación, gozaron de todos los privilegios

- Derecho de asilo en casa de hispano-romanos.

- Pueden adueñarse de tierras por ayuda militar prestada.

- Pueden adueñarse de tributos para mantener la tropa.

En definitiva, no se modificó el sistema romano, tan sólo el beneficiario. Para los dominados hispano-romanos todo seguía siendo igual, solo variaba la religión de los nuevos "controladores", que era arriana.

Las ciudades centralizaron en torno a sí los mercados, regionalizándolos, lo que dará lugar a una autarquía, insuficiente para mantener los volúmenes de comercio anteriores; la moneda también se resiente ante esta regionalización económica y su circulación es cada vez menor, siendo rnás frecuente el trueque que la compra.

Paralelamente, la minería, la industria y, como no, el comercio, entran en una fase de retroceso. La monarquía otorga a las dignidades eclesiásticas (arrianas y católicas) grandes cantidades de tierras, buscando una alianza con el poder, lo que no hace más que agravar la coyuntura, al aparecer los latifundios en manos de elementos eclesiásticos.

Los dominados se unen a sus obispos, creándose un círculo de influencia católica en el que llegan a caer elementos de la familia real (casos de Recaredo y Hermenegildo) que la llevan a un acercamiento, cada vez mayor, hacia el catolicismo; ello, unido al escaso valor numérico de los arrianos (unos 200.000) lleva a la monarquía visigoda al catolicismo. Este tránsito no se hace sin sacudidas políticas: en el 585 Hermenegildo se convierte al catolicismo y es ejecutado por su padre (que no ve claro que la monarquía de corte arriano pase a ser católica, aunque la mayoría de los arrianos hayan abandonado la vieja religión ya). Al romperse la línea sucesoria (??>, la "herencia" pasa a su hermano Recaredo, que, lejos de mantener las viejas posturas arrianas, se convierte también al catolicismo y convoca un concilio (El término concilio tiene para los visigodos un carácter de asamblea. Cuando se produzca la conversión total, el término adquirirá carácter político a la vez que religioso)

Iglesia y monarquía.

Durante los primeros momentos, la monarquía visigoda fue demasiado inestable, dada su característica de electiva y las pugnas por detentaría entre los grupos de poder nobles. En un principio, en base a sentar las diferencias de Hispania con el resto del Imperio, se crea un acercamiento con los hispano-romanos, buscando una estabilidad que no será conseguida. El siguiente paso en busca de esta estabilidad vendrá dado con el tránsito al catolicismo, que pasa a controlar, desde los concilios, las decisiones reales sin conseguir una pacificación en el acceso al trono; pero, identificando "Iglesia y Estado", cuyos intereses se funden mientras ambas se alejan del pueblo, que vive de espaldas, en muchos casos, a sus gobernantes ya que se encuentran inmersos en una dinámica de supervivencia en los núcleos rurales, dependiendo de los nobles hispano-romano-visigodos y de la iglesia monacal.

El núcleo hebraico, asentado en la Península desde antiguo, se ve perjudicado por la alianza entre las dos culturas, ya que la situación de desmonetarización de la economía y la caída del tráfico comercial les afecta muy directamente es sus intereses económicos y comerciales.

Instituciones de la monarquía.

  • Aula Regia : grupo de nobles. Asesoran al rey.

  • Duques : Gobiernan provincias divididas en distritos

  • Condes : Gobiernan distritos provinciales.

  • Asamblea General del Pueblo Godo. de caracter militar. Elige y proclama al monarca. Pierde su importancia y función tras la unión iglesia-monarquía.

  • La vieja administración romana (de ciudades) desaparece tras la proclamación del código común (Líber Iudiciorum).

    Estructura social. -

    Se puede observar la existencia de dos grandes grupos:

     -Privilegiados: Los nobles (hispano-romanos y godos), que detentan las grandes propiedades de tierras, con grandes privilegios y exenciones fiscales. Dentro de este grupo hay que incluir a la iglesia tras la unión.

     -No privilegiados: Eran los mas numerosos y podemos diferenciarlos por su lugar de residencia <urbanos los menos>. Muchos se encuentran bajo la protección de los nobles.

    Conclusiones

    La Hispania visigoda fue eminentemente romana sin romanos. Su final vendrá dado por luchas dinásticas, en el transcurso de las que se verán incorporados a la Historia de España los musulmanes.

    Es este un periodo de la historia de España que no deja casi huella, que no moldea el futuro carácter español... directamente, ya que se convertirá, durante el periodo de "re-creación" en la referencia constante y deformada.

    Arte romano y visigodo.-

    Durante el periodo de presencia romana en la Península, el arte se convierte en una plasmación c cercana de la presencia de un poder, el de Roma, que se encuentra lejano en el espacio; en nada difiere del realizado por Roma en otros lugares del Imperio. Se define la arquitectura como representación del poder lejano que desea hacerse presente al sometido. Otra faceta destacada es el relieve histórico junto al retrato.

    El arte de los visigodos en la Península es una tardía y pobre continuación del romano con muy escasas aportaciones originales. Las características arquitectónicas giran en torno al muro de sillería, al arco de herradura y las cubiertas solucionadas con bóveda de cañón o de aristas. Las plantas son, genéricamente basilicales de una sola nave. Las artes plásticas son muy pobres, geometrizantes y de temática religiosa. La orfebrería es, sin duda, lo más característico; trabajaron el oro y piedras preciosas creando fíbulas, cruces y coronas votivas, que pasaron a integrar tesoros tan conocidos como los de Recesvinto o Suintila.

      San Juan de Baños (Palencia).

    El Periodo Musulmán

    En el año 710, un grupo de tropas islámicas, en expansión por el Norte de Africa, reciben el encargo de participar en una guerra civil a favor de uno de los bandos. La guerra se desarrolla en la Península Ibérica entre aspirantes a la sucesión dinástica en el trono visigodo; la participación islámica será decisiva. La debilidad estructural del sistema visigodo hace que, acabada la contienda, éstos no sean capaces de controlar su propio país, en el que las tensiones sociales alejan a la base social, cada vez más, de las altas esferas; es este uno de los factores que deciden la permanencia de las tropas islámicas en la Península tras la "invasión".

    Los nuevos amos de la Península practicaron una política de capitulaciones, al estilo de las que venían haciendo en los otros territorios que conquistaron en una expansión comenzada en el año 630 (año 1 de la Égira). Al igual que en otros lugares, mantuvieron las ya existentes estructuras de trabajo y tenencia de la tierra, sobre las que se coloca el organigrama islámico.

    De igual manera ocurrió en otros territorios de conquista islámicos, se produjo un enfrentamiento entre los primeros en llegar y las sucesivas oleadas; como la mayor parte de las tierras quedaron en las mismas manos que antes de la conquista el problema se agravó (pocas tierras a repartir).

    Sucesos acaecidos en la otra parte del Imperio islámico tuvieron honda repercusión en la Península: la escapatoria a la matanza de la familia Omeya de uno de sus miembros fue la base de la proclamación de el Emirato Independiente de AL-Andalus. En el año 750 Abd-al-Rhaman-Ibm-Mu’awiya consigue eludir la matanza y, con el apoyo de la clientela omeya, se refugia en Ifriquiya, desde donde pasa a AL-Andalus y, tras un paseo militar, es proclamado Emir Independiente (755). De nada sirvieron las tentativas califales por restablecer el orden en la Península, ni siquiera un pacto del Califa con Carlomagno; el Emirato Independiente sigue adelante.

    El gobierno del primer Emir Independiente, más próspero que pacífico, supuso el desarrollo de la capital, Córdoba, mediante el embellecimiento de la urbe y la erección de la mezquita. Tras este primer emir independiente hubo ocho más hasta la proclamación del Califato Independiente.

    Durante los siglos IX y X, existieron dos sociedades yuxtapuestas: la indígena y la arábigo-bereber. A fines del siglo IX, se observa una "feudalización" legitimada por los emires, cada vez más débiles; dentro de este proceso se inscribe el hecho de Ibn-Haffsun', que hizo al emirato controlar sólo una pequeña franja alrededor de Córdoba.

    Ya en el siglo X, Abd-Al-Rhaman III comienza a reprimir los focos rebeldes y a desposeer a los señores territoriales que. Aprovechando la coyuntura, se habían hecho con multitud de prerrogativas. Siguiendo su meteórico ascenso, repliega a los reinos cristianos y en el 929 se autotitula "Califa de los creyentes" contando con el apoyo de la secta religiosa " fatimí ". Este proceso de ruptura del Imperio no está aislado: Ifriquiya sigue los pasos de AL-Andalus, lo cual no es bien visto ni por Bagdag (rompía, otra vez la unidad) ni por AL-Andalus (que veía amenazadas sus rutas comerciales del Norte de Africa).

     

    EL CALIFATO INDEPENDIENTE (929-1031)

    La extensión geográfica del Califato abarcaba la mitad de la Península; los actuales reinos de León, Castilla1 Navarra y Condado de Barcelona eran vasallos de Córdoba.

    Según Leví-Provençal ( La civilización árabe en España) a mediados del siglo X la población estimada era de unos diez millones de habitantes, asentados principalmente en las zonas ribereñas y cuencas del Guadalquivir y Ebro. Por etnias podemos destacar:

    GRUPO DOMINADOR:

    * árabes (aristocracia califal)

    * musulmanes (bereberes y conversos)

    GRUPO "PROTEGIDO":

    * judíos

  • * mozárabes (isla cultural)

  • El respeto islámico por judíos y cristianos nace del respeto hacia las otras religiones "de el Libro".

     

    ORGANIZACION ADMINISTRATIVA Y ECONOMICA DEL CALIFATO

    Al igual que durante el periodo del emirato, Córdoba centralizó la administración del califato, esta estuvo inspirada por los modelos burocráticos bagdadíes.

    A la cabeza de la administración se encuentra el Califa, soberano autócrata, con pleno derecho de vida y muerte sobre sus súbditos, con capacidad de Juzgar, en última instancia, de dirigir libremente las finanzas y de acuñar moneda. Detenta atribuciones religiosas tales como presidir la oración del viernes en la Mezquita Mayor, etc.

    Por debajo del Califa encontramos una gran cantidad de cargos administrativos y políticos; de entre ellos cabe destacar al Rachibb, cargo similar al de un ministro de Estado, encargado de la administración central. A las órdenes de éste encontramos al Katib, equiparable con el cargo administrativo de cada "ministerio". El Visir era el cargo político de cada ministerio. De entre toda esta maraña administrativa cabe destacar al Katib Jhass, encargado de transmitir la voluntad califal a todas las esferas de poder, autentica "correa de transmisión" de la voluntad del soberano.

    La Administración local quedaba engarzada con la Central mediante un sistema de correo, copiado de los persas. Estaba estructurada en 21 distritos o Coras, subdivididas internamente. Cada provincia constaba de una capital (Hadra), en la que se encontraba la fortaleza (Qasaba) donde reside el Gobernador (Wali) nombrado por el Califa; este es el centro de un esquema administrativo muy similar al califal, pero a pequeña escala. Esta administración se mantenía en base a la recaudación de impuestos de los que, antes de ser remitidos a Córdoba, se les descontaban los gastos propios de la administración y mantenimiento de el ejército.

    El ejército estaba compuesto por dos tipos de contingentes: los permanentes y los eventuales. Estos efectivos podían oscilar numéricamente entre los 35 - 75.000 hombres.

     

    La Administración de Justicia estaba estructurada en torno a sistemas locales, cuya figura se debate entre lo religioso y lo judicial: el Cadí, al que asesora el alfaquí, auténtico experto en la ley coránica. Las sentencias de los cadís pueden ser apeladas en mayor instancia (Wali) o en última instancia (Califa), cuya sentencia es ya inapelable. Los dictámenes están inspirados en la 'Summa y el Corán. Para cuestiones más "cotidianas" y referentes a actividades comerciales existía un juez especializado con jurisdicción solamente en los mercados: Sahib-al-Suq.

    La Economía Califal.

    La puesta en circulación de los tesoros acaparados por los monarcas visigodos y la Iglesia, junto con la entrada de la Península Ibérica en los circuitos comerciales islámicos, marcará la actividad económica andalusí. Un fructífero comercio de intercambio con el Norte de África traerá a la Península oro procedente de los circuitos africanos, Los botines bélicos, los tributos cobrados a los reinos cristianos, junto con la explotación de los campesinos, constituían la base que sustentaba a la administración, a el ejército y a la aristocracia.

    En el Sector primario, la introducción de nuevos cultivos, junto con la intensificación de los regadíos, dio lugar a un complejo sistema agrario que optimizó el uso de los suelos, multiplicando la rentabilidad de estos por 4 ó 5. Esta producción agrícola satisfacía una demanda de la población urbana, cada día más cosmopolita y sofisticada, que consumía productos desconocidos para el resto de Europa (plátano, caña de azúcar, frutales, miel...).

    La alimentación popular estaba basada en el trigo, bien en forma de pan, harinas, gachas, pastas... Los años de cosechas normales, Al-Andalus era autosuficiente; en años de sequía, se veía obligada a importar trigo del Magreb. Por el contrario, el olivo era producto exportable, dado el excedente, los sistemas de prensado de las aceitunas (alma'sara) han sido funcionales hasta época muy reciente. La producción de vid, a pesar de el veto religioso a su consumo, era cuantiosa; hay que considerar que este consumo engloba la uva "fresca", de todos modos el consumo de vino era alto.

    Los Cultivos industriales tuvieron gran difusión gracias a la demanda de la industria urbana; sobre todo la textil. El lino mantuvo una alta cuota de producción hasta la introducción del algod6n, que llegó a sustituirlo. La atención que la agricultura despertó entre los teóricos lo demuestra la frecuente aparición de escritos sobre qué especies hay que plantar según zonas y con qué cuidados (acequias, ruedas elevadoras y Qanats). Respecto a la ganadería, adolecemos de parámetros que nos induzcan a conocer el grado de participación de este sector en la economía andalusí; la cabaña ovina, seguida a distancia de la bovina, parece ser la más presente. La ganadería se desarrolla en base a la trashumancia de la mano de los bereberes. Mención especial merecen las cabañas equinas (caballos arábigo-andaluces) y la de cerda (circunscrita solamente a los núcleos mozárabes>.

    En el apartado minería, hay que reseñar noticias de extracciones de oro, plata, hierro, estaño, mercurio, cobre y plomo. La actividad pesquera no está muy documentada, aunque tenemos constancia del alto consumo de pescado (en fresco, salazón ..). La especie que parece gozar de las preferencias del consumo es la sardina.

    El Sector Secundario, o sea, la transformación de las materias primas, queda circunscrito al ámbito urbano, auténtico pulmón económico en el que se produce todo lo necesario para la vida de sus habitantes y, en gran parte, de los campesinos. Cabe destacar el elevado número de oficios y actividades. Aquellos que desempeñaban una misma actividad solían agruparse en zocos que abarcaban varias calles y/o plazas y donde las tiendas servían, a la vez, como talleres de fabricación. La actividad artesanal se asociaba en un sistema gremial en el que existían escalafones: maestro, oficiales, aprendices. Los principales sectores manufactureros eran el tejido-vestido, los cueros y pieles, existía también una producción de artículos de lujo (telas impermeables, sedas, orfebrería…)

    En el comercio conviene distinguir tres instancias:

    a corta distancia (zocos que abastecen a la urbe)

    a media distancia (ínter-zocos)

    a larga distancia (import-export)

    En los zocos urbanos tienen salida los productos agrarios y es donde el agricultor adquiere lo que no puede producir el campo: éste es uno de los típicos mecanismos de explotación del campo por la ciudad. Los zocos de periodicidad semanal eran suplidos durante el resto de la semana por mercados de abastecimiento diario al consumidor. Las características del sistema comercial inspiraron la aparición de elementos urbanísticos tales como las alcaicerías, que podía consistir en un gran patio porticado que albergaba a mercaderes y tiendas; eran de propiedad del soberano y tenían un carácter de lugar de venta de mercancías traídas de fuera de la ciudad. Otro elemento urbanístico-comercial era la alhóndiga, edificio destinado al almacenamiento de mercancías, sin que en ella hubiera ni venta al público ni manipulación

    El comercio a larga distancia era practicado por mercaderes con criterios capitalistas, que buscaban la oportunidad calculando gastos-ingresos-beneficios. Oriente, mediante estos comerciantes, hacía llegar a Al-Andalus perfumes, telas preciosas, piedras.., y recibía esclavos, pieles, sedas, drogas, telas... El tráfico de esclavos parece que quedó en manos hebreas, obtenidos en Centroeuropa y zona eslava eran trasladados a Al-Andalus, desde donde, una vez castrados, eran reenviados a los mercados de esclavos del Mediterráneo. Este tipo de comercio gozaba de gran prestigio, aunque hacía que sus participantes vivieran en "un mundo a parte", a pesar de su alto poder económico.

     

    Caracteres Culturales-

     

    Como civilización islámica, la andalusí no escapa a las influencias religiosas que impregnan toda manifestación cultural. La religiosidad oficial estuvo regida por la escuela malikí, , cuya rigidez inspiró el rito ortodoxo omeya. Aunque se constata la existencia de voces contrarias a la inspiración malikí y se desarrollarán movimientos sectarios, no puede decirse que el islamismo andalusí se destacara por su espiritualidad.

    Aunque no cabe duda de que limó asperezas, la conversión al Islam nunca igualó a los dominadores y los dominados.No puede hablarse tanto de mezcla cultural como de Infiltración de elementos de la cultura arabigo-bereber en la cultura indígena, tal es el caso de las muwashahas, poemas en árabe terminados con estrofas en romance (jarchas).

    La ciudad islámica (medinat), y por tanto la andalusí, se caracterizó por la irregularidad de sus manzanas; calles estrechas y quebradas, callejones ciegos, saledizos que unen los pisos superiores de casas fronterizas... Las casas musulmanas, más amplias que las cristianas, tenían pocas aberturas al exterior y se iluminaban a través de un patio interior, central y porticado. Las ciudades, frecuentemente ubicadas cerca de corrientes fluviales, estaban fortificadas, aunque las clases adineradas vivían extramuros, en residencias de campo. El concepto de "ciudad" existente en Al-Andalus rebasaba a cualquier ciudad eurepea del momento. Ocho eran las ciudades más densamente pobladas Córdoba (que parece alcanzó el millón de habitantes en sus momentos de mayor esplendor) , Sevilla, Almería, Toledo, Mallorca, Málaga y Valencia.

     La desintegración de Al-Andalus: Los Tawaiff.-

     

    Todo parece indicar que "el principio del final" se encuentra en el gobierno de Almansur (978-1002) el hachib de Hishem II tuvo una meteórica carrera que le llevó a acaparar cargos y a desplazar de la corte a todo enemigo para, finalmente, trsladar la corte a Medinat Al Zahíra. Pero sin duda podemos encontrar antecedentes en el turbulento periodo que dio paso, desde el Emirato Independiente, al Califato (Ibn-Hafsun); estos antecedentes pueden ser invocados bajo el epíteto de localismos centrífugos, neutralizados durante bastante tiempo, pero que en el periodo citado de Al-Mansur éste no supo (o no quiso) detener. Los privilegios otorgados por Al-Mansur a la nobleza fueron reducidos tras su muerte, lo que provocó la guerra civil (fitna berberiyya). Para solucionar, el litigio se hizo entrar en juego a las fuerzas de los reinos cristianos del norte, lo que dio paso a la "guerra feudal contra Al~Andalus" La fitna se desarrolla entre los años 1.009-1.031. En el 1.037, un consejo de aristócratas cordobeses decidió suprimir la dignidad califal y sustituir al estado califal por una especie de repúbllca oligárquica federal" que intentará catalizar, bajo el control cordobés, a ciertos territorios que tendían a constituirse en reinos independientes: eran los tawaiff.

     

    Frente a esta situación de descomposición se alzan voces que atraen hacia la Península a la etnia almorávide, que se erige en salvadora de Al-Andalus; sus armas: la pureza doctrinal y religiosa; consigue un momentáneo periodo de unidad y progreso que hace recuperar los territorios perdidos por el avance cristiano; pero las fuerzas centrífugas vuelven a actuar y desintegran por segunda vez, el califato. Iguales mecanismos que en el periodo anterior traen a la península a otra etnia: los almorávides. Igual fin les espera, con lo que los tawaiff volverán a hacer su aparición. La debilidad de estos pequeños reinos y la vitalidad de los reinos cristianos los harán ir cayendo, poco a poco, víctimas en muchos casos de sus rencillas.

    El último de estas tawaiff sobreviviente será el de Granada, que, de manos de los RR.CC., irá viendo como se reduce su extensión hasta que en 1.492, víctima de un "ataque inesperado y no preparado) caiga, dando fin a la presencia islámica en la Península Ibérica.

     

    Arte andalusí

     

    De los dos grandes periodos de la dominación islámica (Emirato-Califato) destacaremos el segundo, en el que todo ira en torno a Córdoba, donde se sintetizan diversas corrientes previas tales como la hispano-visigoda y la concepción islámica. Es en la arquitectura religiosa (mezquita) y la civil (palacios, fortificaciones...) donde este arte adquiere toda su dimensión. Aunque no despreciaron elementos constructivos anteriores, aportaron soluciones nuevas como el arco de herradura enmarcado con alfíz. Los materiales empleados fueron el ladrillo de adobe y la sillería, aunque ricamente revestidos con lujosos materiales decorativos. Los testimonios más significativos son, sin duda alguna, la Madrazza (Gran Mezquita y Universidad) de Córdoba y el Palacio de Medinat-al-Zahara.

    Tras los períodos de descomposición política (Tawaiff), también el arte experimentó cambios: un mayor localismo permitió la fusión de las corrientes almohades y almorávides con el decorativismo característico de los reinos de tawaiffs. De entre todas estas nuevas estéticas locales, cabe destacar la llamada nasrí (Granada), donde la pobreza de los materiales es simulada con recubrimientos de ataurlque, arcos de medio punto peraltados y festoneados, la columna se adelgaza y las cubiertas, de mpcárabes. La Alhambra de Granada resume todo el estilo.

     

     

     

    Cronología 

    11 Llegada de los contingentes a la Península

    714 Tratado de rendición

    756 Emirato Independiente bajo Abd-al-Rhamn I

    929 Abd-al-Rhamn III declara el Califato

    (930 El condado de Castilla se declara independiente)

    981 Al-Mansur ejerce el poder absoluto

    1.031 Disolución del Califato. Primeros Tawaiffs

    1.086 Califato almorávide.// Segundos Tawaiff

    1.167 Califato almohade

    1.212 Derrota de los almohades frente a un combinado cristiano.// Terceros Tawaiff.

    1.232 En Granada da comienzo la dinastía Nazarí

    1.487 Toma cristiana de la ciudad de Málaga

    1.492        Granada cae ante RR.CC.

     

    : jcguardiola@hotmail.com  

    © J. Carlos Guardiola y Lourdes Guerrero-Strachan

    Octubre '99- Octubre 2009