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Tema X: El proceso de industrialización .

1.-Logros e insuficiencias estructurales.

2.- Transformaciones agrarias y desarrollo industrial.

3. La Incorporación de la mujer al trabajo remunerado: repercusiones sociales y familiares.

4.- La incidencia del proceso de industrialización en Andalucía.

 

1.-Logros e insuficiencias estructurales.

Todo proceso de revolución industrial en el siglo XIX implicó la interconexión de dos factores que se alimentaban mutuamente: un mercado amplio y fuertes inversiones para mejorar la tecnología. La existencia de un mercado dilatado permitía la acumulación de beneficios que, invertidos en mejorar la tecnología, permitían fabricar productos más baratos, los cuales eran a su vez la condición imprescindible para una ulterior ampliación del mercado.

A finales del siglo XIX , la economía española seguía teniendo rasgos de atraso económico evidentes. Una agricultura arcaica y con bajos rendimientos que se mantenía en el centro de la vida económica. El mercado interior era incapaz de absorber la propia producción industrial. A todo eso se añadió la falta de una red de transportes y comunicaciones eficaz que hubiera facilitado y abaratado los intercambios. La consecuencia de todo ello fue que, mientras los granos de Castilla se pudrían en los graneros, Cataluña o Valencia debía importarlos del extranjero. Mientras Asturias no encontraba compradores para su hulla, los campesinos castellanos debían quemar la paja en sus hogares, tan necesaria como era para el abonado de los campos. Es decir: se fomentaba el estancamiento energético por un lado y el inmovilismo agrario por otro y, al mismo tiempo, se establecía una balanza comercial desfavorable con el extranjero. En realidad todo remitía a un mismo problema: la inadaptación del sistema político y social a las nuevas realidades económicas, planteadas tras la perdida de las colonias americanas.

Es necesario reconocer que a lo largo de la centuria hubo importantes intentos de avance económico que comportaron el nacimiento de significativos focos industriales. Dos fueron las zonas pioneras: Cataluña y el País Vasco. Y dos también las industrias más importantes: la textil y la siderúrgica. Junto a ellas la minería conoció, especialmente a finales del siglo, un auge digno de reseñar.

Los logros alcanzados a lo largo del siglo son muy importantes, pero no se pueden olvidar las graves deficiencias estructurales del país, las cuales no son totalmente resueltas en el siglo.

Dentro de las deficiencias fundamentales tenemos que nombrar el problema de los transportes.

Transportes Para un desarrollo económico de corte industrializador hacía falta que el mercado estuviera más conectado, es decir, que los medios de transporte mejorasen en cantidad y calidad. A partir de 1840 se llevó a cabo un amplio programa de mejora de carreteras que a finales del siglo había quintuplicado el kilometraje. Sin embargo, la novedad más decisiva fue el inicio de la construcción del ferrocarril en España. El periodo clave fue el que se desarrolló entre 1855 y 1865. Antes de esta fecha, apenas se habían construido breves tramos. Se habían conectado ciudades cercanas como Barcelona y Mataró, Madrid y Aranjuez o Langreo y Gijón. Este retraso con respecto a otros países de Europa tenía sin duda una causa principal en el atraso económico general del país y causas más especificas en la falta de conocimientos técnicos suficientes, en la escasez de los capitales autóctonos y en una iniciativa estatal prácticamente inexistente en este terreno. La Ley de ferrocarriles de 1855 y la Ley bancaria de 1856 favorecieron el cambio de coyuntura y el desarrollo de las inversiones en la construcción del ferrocarril. Las compañías de crédito y los bancos fueron los principales protagonistas.

El Transporte Marítimo basó su desarrollo en la mejora de los puertos, la modernización de la navegación a vela y la introducción del vapor. Esta último hace su aparición , sobre todo, a partir de 1860. Los navieros catalanes estuvieron más aferrados durante la centuria a la navegación a vela. Sólo a partir de 1881 se fundó en Barcelona la Compañía Transatlántica que unía con una línea regular de vapores Cuba, Filipinas y otros puertos americanos. Los navieros vascongados en cambio, adoptaron rápidamente el vapor adquiriendo barcos ingleses. Al mismo tiempo, los puertos de Bilbao, Santander, Barcelona o Cádiz eran notablemente mejorados.

No se puede olvidar que algunos de los más graves problemas de la sociedad española eran:

a) el bajísimo nivel de vida del campesinado que no demandaba productos industriales (lo cual era a causa de la mala distribución de la propiedad, lo cual originaba la falta de inversiones en el sector y con ello su atraso).

b) el atraso de las comunicaciones entre el centro y la periferia.

c) la inversión por parte de los poseedores de capital, de sus dineros en empresas no industriales ( era más rentable y seguro comprar bienes desamortizados, invertir en ferrocarriles o Deuda Pública ).

2.- Transformaciones agrarias y desarrollo industrial.

Dentro del mundo agrario es necesario detenernos en los cambios de propiedad de la tierra acaecidos durante el siglo XIX. La agricultura seguía siendo a principios del siglo XIX, la actividad económica más importante, pues ocupaba a los dos tercios de la población activa y participaba con más del 50% en la renta nacional, siendo sus productos la base del comercio exterior. En buena parte de España, la mayor parte de las propiedades estaban en manos de un pequeño número de familias aristocráticas y de la Iglesia. La otra parte era propiedad de los Ayuntamiento, eran las llamadas "tierras comunales" que eran utilizadas por los vecinos de los municipios.

Se hacia necesario crear un nuevo sistema de propiedad que favoreciese el aumento de la productividad agraria, complemento necesario de la industrialización. Ello se intentó con las desamortizaciones. Aunque las desamortizaciones comenzaron en tiempos de Carlos IV y continuaron bajo Fernando VII, será en el reinado de Isabel II cuando se lleven a cabo definitivamente; la primera es debida a Mendizábal en 1836 (bajo la regencia de María Cristina). Se dieron los decretos que nacionalizaban los bienes de las órdenes religiosas y se vendieron en pública subasta, fijándose los precios muy bajos y pudiendo pagarse con bonos de la deuda pública. La segunda fue llevada a cabo en 1855, por el ministro Madoz se denominó Desamortización General, porque pusieron a la venta, además de bienes eclesiásticos y de las Ordenes Militares, los pertenecientes al Estado y los municipios. Se trataba de privatizar todas las tierras susceptibles de ser cultivadas.

Consecuencias de las Desamortizaciones:

No fueron las esperadas, pues no se creó una amplia capa de propietarios que modernizaran las tierras, sino al contrario se aumentaron los latifundios y los nuevos propietarios solo veían en ellas un símbolo de prestigio social y solo algunos de ellos las modernizaron. El motivo fue la venta en grandes lotes lo cual imposibilitó su compra por los campesinos en general. Otra consecuencia negativa fue la proletarización del campesinado en determinadas zonas y la perdida de la tierras comunales, con los perjuicios para las capas más pobres. La extensión de las tierras cultivables vendidas por el Estado supuso un 40 % de las tierras cultivables del país. Aun así se realizaron ciertas mejoras en la agricultura que las veremos a continuación.

Agricultura y Ganadería.

El avance de la agricultura comercial tuvo un gran desarrollo en Valencia y Murcia. El cultivo del arroz se extendió desde 1861 por la costa mediterránea, pero sobre todo por Valencia, pudiendo exportar una parte de la producción.

En Valencia, la sericultura (seda) siguió la misma tónica aunque, a partir de 1870, las moreras comenzarán a ser sustituidas por naranjos. La producción de caña de azúcar en Málaga, Granada y Almería fue importante hasta que, a fines de siglo se introdujo la remolacha azucarera. En las islas Canarias se cultivaron chumberas para alimentar cochinillas que se empleaban como colorante en la industria textil y que se exportaban a Inglaterra.

Los principales productos de exportación fueron los cereales y el vino. El trigo fue el producto más importante de la agricultura española y su exportación alcanzó un ritmo considerable entre 1840 y 1860 ( a consecuencia de la guerra de Crimea) . Los terratenientes pensaron que España se convertiría en el granero de Europa, por lo que se sembraron tierras marginales, lo que unido a sistemas anticuados sin casi ningún abono, dio lugar a bajos rendimientos. El vino tuvo su período de expansión entre 1880 y 1895, alcanzando una producción de 30 millones de hectolitros, coincidiendo este auge con la devastación de las vides francesas por la filoxera. A partir de la década de 1890 se produjo un cambio en la tendencia con la llegada de la filoxera a la Península.

La Ganadería, tuvo un periodo expansivo aproximadamente hasta 1865 desde esta fecha hasta finales de siglo, un progresivo hundimiento. En 1861 España era el tercer país europeo en producción lanar, caprina y porcina y el cuarto en caballar, mular y asnal. En 1910, por el contrario, ocupaba los últimos lugares en todas las especies, excepto en la ovina.

De todas maneras a lo largo del siglo se produjeron otras mejoras como: se extendió el cultivo del maíz y patata, se generalizó el empleo de abonos en algunas zonas. Lo cual unido a las leyes permitiendo cercar las parcelas, para evitar la entrada del ganado, y permitiendo la libertad de explotación por parte de los propietarios, etc., contribuyeron a la modernización de la agricultura

La industria y la minería.

La industria textil, que fue básica en el despegue industrial, se centró en Cataluña y se nutrió de tecnología inglesa. La pérdida del mercado colonial orientó la actividad hacia el mercado nacional, lo que exigió una política proteccionista que, de hecho, permitió un crecimiento continuado hasta los años cincuenta. La crisis se inició a causa de la depresión de 1857-1858 y del desarrollo ferroviario que, junto con la desamortización de 1855, absorbieron gran parte de la inversión de capitales. También influyeron negativamente las dificultades de abastecimiento de algodón derivadas de la guerra de Secesión estadounidense. A partir de 1868 se inició la recuperación.

La industria siderúrgica. También nació con los grandes obstáculos del mercado insuficiente y de la energía cara. En una primera etapa, las principales instalaciones fueron las de Marbella (Málaga) y Cazalla (Sevilla), pero declinaron en los años sesenta. Cobraron entonces preponderancia las asturianas (Mieres, La Felguera ). Pero fue en Vizcaya donde acabó centrándose la industria siderúrgica, cuyo capital procedió, en buena parte, de la exportación del mineral de hierro.

La minería:,Los importantes recursos existentes no tenían adecuada explotación por falta de capital y tecnología y por la escasa demanda de la industria. Por ello se abrió la minería al capital extranjero y orientarla hacia la exportación (en la denominada desamortización del subsuelo)

El proceso se inició en 1868 coincidiendo con las malas cosechas, guerra de Cuba y agotamiento de los recursos de las desamortizaciones, sumieron a la Hacienda en una situación calamitosa, para remediarla el gobierno vendió las minas, pero principalmente al capital extranjero, por las siguientes causas:

a) necesidad de grandes capitales para su compra,

b) grandes beneficios, puesto que las minas se explotaban a cielo abierto y la mano de obra era abundante y barata y los gastos arancelarios bajos.

La explotación intensiva del hierro en la cuenca vizcaína se inició en función del desarrollo siderúrgico británico. La explotación exigió obras de infraestructura que contribuyeron al desarrollo económico y financiero de la región. El cobre interesó también al capital extranjero. Las minas de Tharsis fueron explotadas por los británicos a partir de 1866. En 1870, el Gobierno desamortizó las minas de Riotinto y éstas pasaron a manos de un consorcio internacional. El mercurio de Almadén fue controlado por los Rothschild.

3. La Incorporación de la mujer al trabajo remunerado: repercusiones sociales y familiares.

Nos referiremos brevemente en este apartado al trabajo remunerado de la mujer, puesto que trabajo sin remuneración siempre lo han desempeñado.

Con la llegada de la revolución industrial se crean las grandes fabricas, donde se hace imprescindible la concentración de grandes cantidades de obreros. Estos proceden mayoritariamente del crecimiento de las poblaciones campesinas, las cuales se dirigen a las ciudades en busca de puestos de trabajo, estas masas campesinas carecen de cualificación, por lo que son empleados en las industrias como mano de obra barata. Los salarios de los hombres son tan bajos que no les permiten mantener a sus familias, lo cual sumado a la necesidad de los patronos de contratar mujeres para sus fabricas (abaratar los costes de producción) hace que las mujeres se incorporen al trabajo remunerado. Las mujeres se convierten en obreras con las mismas jornadas que los hombres, pero sufriendo una clara discriminación, puesto que su sueldo se fijaba en el 50% del de los obreros. No podemos dejar de nombrar que los niños y niñas son contratados en las fabricas a partida de edades tan tempranas como los cinco años, todo ello por unos sueldos de autentica miseria.

La situación de las mujeres fue dramática, puesto que además de soportar jornadas de trabajo de 13 o 14 horas, tenían que atender las labores del hogar y de los hijos, por ello no es de extrañar que a los 30 años fueran autenticas ancianas en su aspecto.

Considero incompleto este estudio si no mencionamos que bastante antes del pleno desarrollo de la revolución industrial, ya existía el sistema del trabajo domestico, el consistía en la entrega por los empresarios de materia prima a los campesinos, los cuales las trabajaban en sus casas, siendo estas recogidas en determinados días por los citados empresarios ( principalmente los hilados) y estas tareas solían recaer en las mujeres de la familia, por lo que ayudaban al mantenimiento de la economía domestica.

En el caso español se sigue la pauta de los países europeos, con la salvedad de la lentitud en el desarrollo industrial. En el censo de 1860 nos encontramos la cifra de 150.000 obreros, de los que gran parte serían mujeres, sin tener cifras de las trabajadoras de los pequeños talleres.

Repercusiones Sociales:

Las repercusiones sociales fueron amplias, puesto que al incorporarse las mujeres al referido trabajo, comenzaron a tener un peso específico en el mantenimiento de la sociedad industrial. Lo cual hace que se planteen su puesto en la sociedad comenzando el nacimiento de su conciencia de grupo poseedor de derechos en una sociedad hasta ahora reservada a los varones. Ello dará lugar a reivindicaciones del elemento femenino en su papel de trabajadoras, logrando en 1873, bajo el mandato de la República que se redacte una ley rebajando su jornada laboral y prohibiendo el trabajo nocturno para el colectivo de mujeres y niños. De su concienciación como grupo surgirá el movimiento sufragista (voto para las mujeres), este movimiento ya viene desde la Revolución Francesa, pero será con la incorporación de la mujer al trabajo en la Revolución Industrial, cuando adquiera un carácter fuerte, dando lugar a su petición en 1866 en el Parlamento de Gran Bretaña, la lucha seguirá en todos los países desarrollados a lo largo del siglo y por fin en España se concederá el derecho de voto a las mujeres en 1931, durante la II República.

Repercusiones Familiares:

Las repercusiones en las familias fueron enormes, puesto que la mujer al aportar un salario a la familia deja de estar completamente sometida al padre o marido. No obstante es necesario matizar que aunque esto sea así en la practica, las leyes de la época seguirán considerando a la mujer como un ciudadano de segunda categoría, con menos derechos que los hombres, por ello surgirá con creciente fuerza el feminismo, el cual trata de cambiar no solo las leyes sino toda una mentalidad tradicional, pero este movimiento no tendrá su autentico desarrollo hasta el siglo XX. No se puede abandonar este apartado sin hacer una reflexión, en gran medida el desarrollo actual de la sociedad se le debe al trabajo de la mujer, que a las labores fuera del hogar ha tenido que unir la pesada carga de las del hogar.

4.- La incidencia del proceso de industrialización en Andalucía.

Para desarrollar este apartado es necesario ver las condiciones sociales de la región, donde nos encontramos con unos territorios fundamentalmente agrícolas, repartidos en grandes latifundios, lo cual origina una población con un bajo nivel de vida. De este panorama general es necesario exceptuar algunos pueblos del antiguo reino de Granada. Dentro de Andalucía es necesario hacer mención de los puertos comerciantes de Sevilla, Cádiz y Málaga. A lo largo del siglo XIX Andalucía sufrirá un desarrollo industrial bastante considerable, pero centrado principalmente en Málaga y en menor medida en Sevilla.

Industrialización Malagueña: Podemos considerar la industria siderúrgica como el verdadero motor del desarrollo de la industria malagueña. Se puede considerar la fecha de 1826 como la del inicio del proceso con la fundación de dos sociedades para fundir el mineral de hierro de un yacimiento próximo a Marbella, estas son "La Concepción" y "El Ángel " Se construye la industria cerca de la desembocadura del Río Verde, por encontrarse cerca del yacimiento del mineral, junto con abundante agua para la energía hidráulica y abundantes bosques de madera para los hornos, siendo su principal dueño Manuel Agustín Heredia.

La Concepción comienza a producir en 1831 (Flejes para la industria tonelera), se traslada a Málaga los hornos para el proceso de afinado, donde se usa carbón mineral, procedente de Inglaterra o Asturias (llegados al puerto). La producción de hierro crece rápidamente, de tal manera que junto con la del Angel alcanza en 1840 la cantidad de 170.148 quintales, representando el 72’8% de la producción española. Contando la fabrica con 2.500 obreros.

-Industria Textil: Aprovechando los espléndidos resultados de la siderúrgica, la burguesía malagueña, enriquecido con el comercio de vino y pasas, decide invertir en la industria textil, siendo su principal fundador Heredia y Larios, los cuales fundan en 1846 la Industria Malagueña S.A. dedicada a los hilados y telas de algodón, lino y cáñamo, poseyendo las maquinarias más modernas de España. Ya en 1860 se ha convertido en la segunda de España en cuanto a producción, dando trabajo a 1.500 personas. En 1861 se funda "La Aurora " con 700 empleados.

Al amparo de este crecimiento industrial, los industriales malagueños comienzan a desarrolla distintas industrias, en parte apoyándose en el florecimiento mercantil de la ciudad, principalmente con el comercio del vino, pasas y almendras, todo ello unido a distintos productos agrícolas del resto de Andalucía (la pasa malagueña se vende en América) y al éxito de las mencionadas industrias, todo ello unido a una población en desarrollo (Málaga se convirtió en polo de atracción de los andaluces).Solo mencionaremos las fabricas más importantes Ácido Sulfúrico fundada por M.A. Heredia, Litografía de Rafael Mitjana, Curtidos, Sombreros, Pinturas, Papeles Pintados, Azucares, Vinos y Licores.......Todo ello convierte a Málaga en el primer puerto de Andalucía. Llegando su punto culminante el la Exposición Industrial de 1862 , donde en unas naves de 3000 metros se expuso los avances de la industria de la ciudad, siendo visitada por la reina Isabel II.

-Crisis de la Industria Malagueña:

La crisis llegará a partir de 1865, por la coincidencia de varias causas. La industria Siderúrgica, se encontrará con el grave problema de la introducción del carbón mineral para todo el proceso de fabricación del hierro, con lo cual al carecer de minas de carbón este ha de ser importado del Norte o de Inglaterra, pero en ambos casos el transporte lo encarece enormemente, a ello es necesario sumar las tarifas arancelarias (defensa de Asturias de su carbón frente al Británico), lo cual junto con la competencia de los Altos Hornos del país vasco, origina el principio de su ruina. En 1865 el precio de la tonelada. de hierro sale en Málaga a 633 reales y en el Norte a 415 reales y la tonelada. de hierro afinado sale a 1.117 reales y en el Norte a 652; lógicamente ante ello es imposible competir, aun así los grandes industriales de la ciudad no se rendirán y aguantaran a la espera del gran proyecto del ferrocarril que uniría Málaga con los yacimientos carboníferos de Córdoba. Este se finaliza en 1874, pero tardará bastantes años en llegar a lugar donde se encontraba el carbón y para entonces ya se habían hundido las fabricas. Todo ello hace que a finales del siglo han cerrado las dos siderurgias malagueñas.

- Crisis en los demás sectores: La ruina de los demás sectores fabriles son debido a factores diferentes. No se puede olvidar que la prosperidad de Málaga dependía de la agricultura, principalmente el vino y las pasas, los cuales alcanzaron un gran esplendor debido en gran medida a la ruina de las vides francesas por la filoxera, pero en 1878 esta enfermedad penetra en nuestra provincia destruyendo en 10 años el 70 % de las vides, arrastrando en su caída la prosperidad de la ciudad, es necesario comprender que si no se replantaron las cepas es por el escaso interés mostrado por la oligarquía ciudadana ante las dificultades del mercado americano, donde la pasa malagueña ha sido sustituida por la californiana. Esta ruina agrícola ocasionó la perdida de poder adquisitivo de la población, lo cual unido a la competencia de las telas catalanas, dio lugar a la ruina de los textiles malagueños, que cierra definitivamente a fines de siglo (La Aurora en 1905 ). A ello es necesario añadir la crisis de la industria Azucarera que era una de las más florecientes industrias andaluzas llegando a existir en las costas de Granada, Málaga y Almería 20 fábricas, estas cerraran paulatinamente al no poder competir a partir de 1879 con el azúcar extraído de la remolacha.

Todo ello sumirá a Málaga en una grave crisis, que le obligará a replantearse su futuro, orientándose hacia el turismo. Andalucía que no tenía un desarrollo industrial de importancia, salvo el caso malagueño, se convertirá en campo abonado para la emigración a América y zonas industriales españolas.

No se puede dejar de mencionar brevemente las industrias de Sevilla, la cual se centró en derivados de la agricultura, predominantemente Harineras, Aceites, las cuales mantuvieron un comercio por su puerto dedicándose a exportar los productos de su hinterland. ( Como fabrica que se creó en el XIX y aun se mantiene tenemos la fabrica de loza fina de la Cartuja, fundada en la antigua Cartuja de Sevilla, por Carlos Pikman en 1839, especializándose en loza estampada, con maestros españoles e ingleses, siguiendo un dibujo de línea romántica) El resto de Andalucía mantendrá a lo largo del siglo una industria de transformación de los productos agrícolas. Dentro de estas ultimas es necesario hablar de las bodegas de Jerez, donde a lo largo del siglo llegaran capitales ingleses, con Terry, Osborne.... Podemos concluir diciendo que Andalucía, con el fracaso malagueño, queda convertida en proveedora de materias primas (los ricos yacimientos minerales en manos extranjeras) y de mano de obra barata para otras zonas.

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