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Tema  XIV:  España ante la creación del mercado mundial y la concentración del capital.

1.- El modelo español de desarrollo en el marco de los países mediterráneos

2.- Los desequilibrios regionales          

3.- El desarrollo financiero

4.- Las coyunturas y la política económica                                                    

 

1.- El modelo español de desarrollo en el marco de los países mediterráneos.

        Comparar España con el resto de los países del mediterráneo es una larga tarea que desborda el tiempo que se puede dedicar;  como breves pinceladas podemos decir que el país al que más  nos podemos comparar,  aunque salvando las distancias,  es Italia puesto que este tiene un claro desarrollo industrial, marcado por las grandes diferencias entre un Norte rico y desarrollado y el Sur pobre y dedicado a una agricultura anticuada. Se puede ver como el sur de Italia se acaba convirtiendo en proveedor de materias primas agrícolas y mano de obra barata para el desarrollado Norte. Con algunas diferencias es similar el caso español, donde nos encontramos un país que se enfrenta al siglo con una economía basada en la agricultura pero esta se encuentra anclada en el pasado. Con una naciente industria concentrada en la zona Norte.

           La economía española del primer tercio del siglo XX es la herencia de los años anteriores, donde ha predominado el proteccionismo para las cosechas cerealistas y para las industrias del País Vasco y Cataluña, ello se ve claramente las medidas arancelarias de 1891, 1906 y 1922. Ello dará lugar a una falta de competencia con el extranjero, lo que impedirá en gran medida el avance tecnológico del campo y de la industria.

           La industrialización no se había extendido realmente y hasta 1890 se reducía, en líneas generales, a la industria textil catalana y a la siderúrgica de asturianos y vascos. Los recursos mineros estaban controlados por compañías extranjeras, así como el ferrocarril, las empresas eléctricas, y los negocios fáciles y rentables como los nuevos servicios públicos de las ciudades: alcantarillado, alumbrado, tranvías o construcciones.

            A partir de 1900, comenzó una etapa de lenta diversificación industrial, iniciándose el despegue de la industria ligera, naviera, eléctrica y de productos químicos. En Asturias se establecieron empresas varias, lo cual potenció cierto crecimiento de la industrial en la zona. Pero es Cataluña la que concentra el 90 por 100 de la industria textil. Pero su desarrollo se vio dificultado por el retraso en adoptar maquinaria moderna, así como por la limitación del consumo interno, el aumento de los precios de las materias primas y la competencia de fibras textiles más modernas. En torno a esta industria fueron creciendo tímidamente las de alimentación, cuero, madera, químicas y construcción, sin llegar a cuajar una industria metalúrgica.

        A este panorama hemos de añadir la repatriación de los capitales españoles de América y la expansión de los negocios que contribuyeron a la fundación de los grandes bancos.

       Pero sobre todo no se puede olvidar que el verdadero freno para un autentico desarrollo del capitalismo industrial se encuentra en el bajo nivel de renta de la masa poblacional, lo que es debido a una economía basada en la agricultura, con unas técnicas anticuadas que da bajos rendimientos, lo que origina que los trabajadores reciban sueldos de autentica miseria.

              Nos encontramos con un país en pleno crecimiento demográfico, lo cual solo puede originar  graves problemas, puesto que la agricultura y la pequeña industria no podrán dar puesto de trabajo a esta población. En 1900 España contaba con 18.594.000 habitantes y en 1910 contaba con 19.527.000 h., siendo la población activa principalmente agraria el 66% en 1910.

 

 

2.- Los desequilibrios regionales:

2.1.- Los núcleos industriales del Norte y la España rural.

            Podemos concretar como núcleos industriales los del Norte principalmente Cataluña y el País Vasco junto Asturias.

- Cataluña: A principios del siglo XX Cataluña es la primera  zona industrial de España, principalmente concentra el 90% de la industria textil del país. Barcelona contaba en 1901 con 533.000 h y con 710.000 en 1920. Sin embargo las fábricas seguían teniendo un carácter eminentemente familiar, empresas medianas y pequeñas, con unos medios de producción atrasados con respecto a otros países de Europa y al amparo de la política proteccionista vigente. Se hicieron populares las colonias textiles que se instalan en los márgenes de los ríos para aprovechar la energía hidráulica. El desarrollo de la industria textil catalana se vio dificultado por el retraso en adoptar maquinaria moderna, así como por la limitación del consumo interno, el aumento de los precios de las materias primas y la competencia de fibras textiles más modernas. Para intentar mantener este sector los industriales catalanes convencen a los gobiernos de la nación para que proteja su industria con unos aranceles aduaneros, lo que origina el estancamiento de las textiles catalanas, por falta de competencia con el exterior.

- País Vasco y Asturias: Nos encontramos con dos focos de industria, principalmente pesada y sus derivados, siendo la única de España, desde el hundimiento de la de Málaga. La zona de Asturias basaba su economía en la exportación, en primer lugar a Inglaterra y, en segundo lugar, a Francia y Alemania. Los minerales exportados eran principalmente cobre, cinc, plomo e hierro. No se puede olvidar que en los últimos veinte años del siglo XIX la burguesía vasca invirtió capitales (procedentes de la exportación ) en la fundación de importantes empresas siderúrgicas que pronto utilizaron el convertidor de Bessemer, lo que posibilitó, en 1902 la creación de Altos Hornos de Vizcaya. Los cuales gozaron de la ventaja de la proximidad del carbón asturiano y leonés, llegando a producir más de la mitad del total español de lingotes de hierro y acero. Sin embargo, a principios de siglo no resistió la competencia de las reconvertidas industrias inglesas y alemanas, y tuvo que apuntarse al proteccionismo.

      A partir de 1900, comenzó una etapa de lenta diversificación industrial, iniciándose el despegue de la industria ligera, naviera, eléctrica y de productos químicos. En Asturias se establecieron empresas que fabricaban el cemento Portland, así como la Unión Española de Explosivos y la Cross, que producían superfosfatos y ácido sulfúrico.

- La España Rural - La agricultura estaba marcada por los intereses cerealísticos, que imponían medidas arancelarias para impedir la importación de trigo. La producción de este cereal aumentó gracias a la roturación de tierras de pasto, de monte y de terrenos marginales, aumentando en un millón las hectáreas dedicadas al cultivo de trigo. Las técnicas agrícolas eran anticuadas, se utilizaban mulos y el típico arado romano, así como el tradicional barbecho, que permitía dejar de cultivar durante un año parte de la tierra para mantener así su productividad. Poco a poco se fueron introduciendo el arado de vertedera, la utilización de abonos y nuevos cultivos, como los cítricos, el almendro y la remolacha azucarera.

     Pero gran parte de las tierras de labranza  españolas padecen condiciones climáticas adversas, con lluvias irregulares y caprichosas, y años de fuerte sequía que provocan la pérdida de las cosechas. Pero el clima del norte lluvioso solo propicia los pastos para la ganadería. Sólo en la desembocadura de los ríos mediterráneos se desarrolló una agricultura de regadío próspera. Muchos reformadores de la época vieron en la expansión de la misma la solución de los problemas del campo, al apreciarse las enormes diferencias de productividad entre las tierras con agua permanente y las de secano, dependientes de la lluvia. Así, trataron de estimular las obras hidráulicas, como los pantanos, para hacer posible que tierras secas se convirtieran en vergeles.

       Podemos sintetizar:

  • En la zona norte ( cantábrico-atlántica), por encima del río Duero, predominio de los pastos para la ganadería y productos derivados, con una estructura de la propiedad basada en el minifundio o fincas medianas.
  • En Andalucía Septentrional, Extremadura, Aragón y las dos Castillas, abundancia de cereales y de leguminosas con propiedades de superficie mediana entre el Duero y el Tajo y latifundios de extensiones superiores a las 100 hectáreas más al sur.
  • En ciertos enclaves andaluces, distribuidos por Jaén, Córdoba y Sevilla, extensión del olivar y de la vid( con gran demanda a lo largo del siglo XIX, y una caída en los primeros años del XX por la filoxera.
  • En el País Valenciano, gran desarrollo de la naranja que logra alcanzar el primer lugar de las exportaciones españolas. También el regadío valenciano y murciano proporcionaron una cantidad importante de productos hortofrutícolas.

 

 

     Como resumen se puede decir que la agricultura española a finales del siglo XIX no cubría las necesidades de la población, a ello es necesario añadir el crecimiento demográfico del siglo XX. Lo predominante en el campo eran los jornaleros sin tierra que ofrecían su fuerza de trabajo por unos salarios que solo les daba para comer lo imprescindible, pasando hambre en años de malas cosechas, procuraban que sus hijos contribuyeran al salario familiar o emigraban, pero los focos industriales eran incapaces de absorberlos.

      Los propietarios se encontraban  con una mano de obra abundante que hacía todas las faenas por salarios bajo y esto era un freno para la inversión en maquinaria. En estas condiciones, la industria española no podía ampliar el mercado de sus productos a una población con escasos recursos para comprarlos, y eso, a su vez, impedía su desarrollo.

        Esta situación se prolongará hasta 1936, dando lugar  a una agitación campesina casi permanente que se llegó a extender a los pequeños y medianos propietarios y a los arrendatarios. Estos agricultores tenían que empeñarse en muchas ocasiones con créditos que les resultaba difícil devolver, y por eso rechazaban el sistema del capitalismo industrial y el crecimiento de las ciudades. Por ello apoyaron a partidos y movimientos conservadores o a sindicatos católicos. Por el contrario, los jornaleros de las áreas latifundistas del sur lucharían, desde el socialismo o el anarquismo, por el reparto colectivo de la tierra.

Los terratenientes desdeñaban la inversión de capitales para la mejora de las tierras y para la modernización de los sistemas de cultivo, lo que suponía una condiciones de vida para braceros y jornaleros aun peores que la de los pequeños y medianos propietarios, con un paro agrícola permanente que impedía el aumento de los salarios y mantenía el campo en permanente inestabilidad social y política.

 

3.- El desarrollo financiero.

      Podemos considerar la fecha de 1876 como el verdadero nacimiento de una nueva y moderna etapa del sistema bancario español, puesto que en esa fecha se crea el Banco de España, al cual se le concede el monopolio de ser el único que puede emitir moneda o billetes. La explicación es la lograr que con esta institución Hacienda tenga la posibilidad de salvar las frecuentes dificultades por las que pasaba, al serle posible que el Banco de España le prestase con un interés bajo y no tener que acudir a banqueros particulares a los que se les pagaba un interés del 20 o el 30%. Para establecer la circulación fiduciaria única era necesario declarar en liquidación todos los bancos de emisión y descuento que había, a los que se les dio un plazo de treinta días, para que se anexionaran al Banco de España. La compensación que se les daba era convertir en acciones de este su capital y el fondo de reserva. De los 15 bancos existentes solo quedaron como bancos de préstamos cinco entre ellos el de Bilbao y el de Santander.

     Hasta finales del siglo XIX, la capacidad crediticia mayor del Banco de España estuvo preferentemente al servicio de la Hacienda pública. A finales de siglo el Banco de España ha originado que se abandone de hecho el patrón metálico y quede definitivamente consagrado el patrón fiduciario. Al desaparecer el oro aumentan las acuñaciones en plata y las emisiones de billetes.

      El Banco de España cumplió perfectamente la función que le correspondía como banco del gobierno, aunque eso le impidiese coadyuvar a una política monetaria eficaz y prestar sus recursos a la agricultura, a la industria y al comercio.

       Con la anexión por el Banco de España de la mayor parte de los bancos emisores existentes, la que podemos llamar banca privada española quedó compuesta por unos pocos bancos, entre los que destacaban el de Barcelona, el de Bilbao y el de Santander, el Banco Popular Español y otros se menor importancia. El sistema bancario lo completaban banqueros particulares o comerciantes capitalistas. Los últimos veinticinco años del siglo serán de recuperación o reconstrucción de la banca española,  lo que se lleva acabo sin gran rapidez y con predominio de la banca mixta, esto es: de la banca que alternaba la concesión de créditos a corto plazo con la financiación de actividades a plazo largo.

       A lo largo de los últimos veinte años se crean varias decenas de bancos de poca entidad que quiebran con facilidad, tanto por cuestiones internas del país como por causas externas ( crisis de la banca Baring de Londres ). Los únicos bancos que pasaron la crisis sin dificultad son los vascos y, en general,  los del norte.

       El alza de los precios experimentada en los años de las guerras coloniales ayudó a salvar la situación; aumento de la deuda del Tesoro para hacer frente a los gastos extraordinarios, hizo que aumentara el dinero en circulación. También las remesas de los emigrantes (repatriación de capitales) insuflaron vitalidad en el cuerpo económico español, con unas cantidades que, se cuantifican entre 1.000 y 2.000 millones de pesetas. Todo ello hay que unirlo a la actividad industrial en el norte, beneficiada por los aranceles proteccionistas de 1891 y 1896.

     Entre 1899 y 1902, el censo de bancos españoles aumenta, creándose una veintena de establecimientos. Algunos de esos bancos estarán muy pronto entre los más importantes de España, como el Banco de Vizcaya, fundado en 1901, al igual que el Banco Hispano Americano, y el Banco Español de Crédito en 1908.

      Al terminar el siglo XIX, los bancos españoles, constituidos como sociedades anónimas, muestran todavía un  atraso en comparación con otros sistemas más evolucionados. La transición hacia un sistema bancario moderno no se había culminado, como lo prueba el gran peso relativo que aún tenía el Banco de España, que poseía el 70% del total de las cuentas corrientes y el 68% del total de activos del sistema bancario. También se puede destacar la crisis que afecta a la banca catalana y la consolidación de la madrileña y de la vasca (como ejemplo podemos ver el Banco de Bilbao que adquiría dinero de los particulares y lo prestaba tanto a largo como a corto plazo lo que favorecía la creación de capital industrial, participando en actividades mineras, industriales y comerciales )

       Los bancos que se crean en los años finales del siglo XIX y en los primeros del XX, adoptan la forma de bancos mixtos, esto es, se dedican a actividades comerciales e inversoras, Para cumplir sus funciones irán ampliando el ámbito de operaciones, captando recursos e invirtiendo en zonas distintas a la de su domicilio social. En función de las actividades económicas que más peso tenían, las inversiones irían, preferentemente, a la minería, a la industria y a los transportes, aunque alguno prefiriera, con un margen de riesgo mayor, el negocio bursátil.

     Todos los sectores de la economía se encontrarán marcados por la 1ª Guerra Mundial y la neutralidad Española.

 

 

4.- Las coyunturas y la política económica.

      Dentro de las coyunturas económicas es imprescindible mencionar la 1ª Guerra Mundial, la cual tuvo unos enormes efectos sobre la economía española, la cual pasaremos a analizar.

La 1ª G. Mundial ( 1914- 1918 ) fue el factor fundamental de un cambio en la economía española. Su origen se encuentra en la entrada en guerra de las principales potencias industriales europeas, lo cual desencadenó, a nivel mundial, un doble fenómeno:

a)      Los países beligerantes se convirtieron en importadores de toda clase de productos, porque todo su aparato productivo estaba volcado en la fabricación de material de guerra.

b)      Los habituales clientes de los países beligerantes tuvieron que autoabastecerse o buscar proveedores en otros países neutrales.

 

 Inmersa en esta situación internacional, la economía española experimentó una fuerte expansión debido a:

a)      La necesidad del país de autoabastecerse de una serie de productos industriales que antes eran importados.

b)      Las facilidades existentes para exportar toda clase de productos, tanto a países beligerantes como a otros estados neutrales (especialmente a América Latina)

     

 Como consecuencia de este fuerte impulso todo el panorama económico y social del país se transformó en estos años. Veremos ahora algunas consecuencias de esta transformación.

 

Aumento de la producción industrial. La industria textil y la siderúrgica encontraron fácilmente mercados en el exterior para colocar toda su producción (la exportación de mantas de lana destinadas a los ejércitos beligerantes y las facilidades para  abastecer los mercados de América del Sur hicieron saltar las exportaciones de la industria textil lanera catalana de 316 t en 1913 a 1911 t en 1915 ). Pero aún tuvo mayor importancia el rápido desarrollo de las industrias de sustitución de importaciones de carbón, químicas y mecánicas. A consecuencia de todo ello, en Cataluña y en la zona industrial de Vizcaya-Asturias, se crearon muchas empresas industriales (en 1916 nacen en Cataluña 546 nuevas empresas y en 1918 en Bilbao se crean 219 nuevas sociedades)

Acumulación de capitales en manos de la banca. La aparición de nuevas empresas estimuló la compra de acciones a través de la Bolsa porque tales empresas resultaban realmente rentables. De esta forma se cumularon importantes beneficios en manos de los inversores; beneficios que, en buena parte, se depositaron en cuentas corrientes en los bancos más importantes del país. Ello posibilitó el crecimiento de la banca, lo cual originó las inversiones de estos en la rama industrial. Creándose una relación de dependencia entre la banca y la industria básica que ha llegado hasta nuestros días.

 

 

Consecuencias Sociales:

      Lo podemos considerar como una época de grandes tensiones sociales. Analizaremos las circunstancias que desencadenaron tales tensiones:

a)      El primer factor a analizar es el rápido aumento del número de obreros que trabajaban en la industria moderna. El incremento de la población activa del sector secundario -que pasa del 16% del total al 22%- se debió sobre todo al crecimiento de la gran industria. Por este motivo en España surgió ya, en forma predominante, una importante masa obrera  que trabajaba en verdaderas empresas industriales capitalistas de tipo moderno.

b)      Esta masa obrera se enfrentó a partir de 1915 con un fenómeno nuevo: el aumento de los precios en una proporción absolutamente desconocida en muchos años. Este aumento de precios afectó de forma muy irregular en el coste de los distintos productos, pero, en todo caso, incidió muy fuertemente en el aumento del coste de la vida, que pasó de un índice 100 en 1913 al índice 227 en 1920.

c)       Este aumento de los precios fue debido, sobre todo, a un gran aumento de la demanda por causa de la falta de importaciones de productos de otros países y al auge de la exportación de toda clase de mercancías. Se ha comprobado que una buena parte de la acumulación de beneficios del período 1915-1919  se hizo a costa de las clases asalariadas del país, que vieron cómo los precios de consumo aumentaban a un ritmo muy veloz, mientras los salarios permanecían invariables hasta 1917.

 

 El resultado de este proceso fue la consolidación y la radicalización del movimiento obrero y la oleada creciente de huelgas entre 1916 y 1920. La presión obrera en estos años consiguió las siguientes mejoras:

-La reducción de la jornada laboral legal de 10 a 8 horas.

-La subida de los salarios desde un índice 100 (1913) a un índice 146 (1919).

 

La política económica experimentará un giro hacia  un fuerte proteccionismo al finalizar la guerra. Ello se estudiará en la Dictadura de Primo de Rivera.       

 

                                                                  

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