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Tema XIX: La Dictadura Franquista

 1.-Balance y Huella de la Guerra.

2.- Fundamentos ideológicos y sociales del régimen franquista.

3.- Autarquía y estancamiento económico.

4.- La influencia de la coyuntura internacional en los años cuarenta.

5.- La estabilización y el crecimiento económico.

6.- Propaganda y  Represión.

 

1.-Balance y Huella de la Guerra.

      El balance de la guerra fue desastroso, no solo por la cantidad de muertos,  sino por la secuela de destrucciones y el odio acrecentado unido a la represión,

Perdidas humanas: La mitología popular, acrecentada por cierta literatura, amamantó la idea de un millón de muertos, repartidos por igual entre ambos bandos. Contra ellos tenemos varios estudios de historiadores, Salas Larrazábal ha dado una cantidad aproximada de 300.000 muertos contando las ejecuciones por ambos bandos, el mismo Salas rectifica después ampliando en casi un 30%. Pierre Vilar indica que podemos hablar de un déficit demográfico producido por las implicaciones de la guerra.

   Podemos distinguir cuatro tipos de represalias:

a)      La efectuada contra militares profesionales que, residiendo en una u otra zona en el momento del alzamiento, se vincularon al bando contrario.

b)      Las muertes indiscriminadas producidas por incontrolados que ajusticiaban a líderes políticos y otras personas civiles, contando con la protección o la pasividad de las autoridades;  se desarrollaron sobre todo en los meses iniciales al levantamientos. Los “paseos” y los juicios sumarísimos fueron moneda habitual en ambos bandos, incluyendo personalidades ( García Lorca,  Maetzu, etc. )

c)      Los ajusticiamientos o detenciones de líderes de partidos por responsabilidades políticas con base en sentencias de tribunales dirigidos o imbuidos por un marcado sesgo ideológico. Fue el caso del fundador de la Falange, José Antonio, o de Andrés Nin en la zona republicana, o de Companys, Besteiro y otros en los primeros años de la posguerra.

d)      La mortandad que en distintas circunstancias padecieron diversos grupos humanos, como las matanzas de Badajoz al entrar las columnas nacionales, donde fueron ametrallados miles de prisioneros en la plaza de toros, o la de los presos fusilados sin juicio en Paracuellos, sacados de la cárcel con el pretexto de su traslado entre noviembre y diciembre de 1936, en un período en que Madrid vivía sitiado  por los sublevados. Los bombardeos sobre ciudades como Guernica.

   No obstante, en medio de las pasiones desatadas hubo personas en ambos bandos que intentaron frenar estos, recordaremos solo dos, Melchor Rodríguez, anarquista y director general de prisiones que evitó que muchos detenidos fueran sacados y entregados a grupos incontrolados. El falangista Hedilla, que aleccionó a sus camaradas para que no participasen en una represión indiscriminada.

   Podemos decir que es imposible determinar las autenticas perdidas, pero algo si es claro:  las consecuencias son frenazo del crecimiento de la población, disminución de la renta per capita, aumento de la proporción de la población activa que trabaja en la agricultura. Una importante mayoría de los españoles pasó hambre hasta 1950 y el país no empezó a estar abastecido de los productos de uso normal hasta bien entrada la década de los años cincuenta.

2.- Fundamentos ideológicos y sociales del régimen franquista.

Imagen de Franco en un desfile militar, haciendo el saludo fascista (años 50)

      El periodo que va de 1939 a 1953 se basó en el desmantelamiento de la obra de la II República. Se estableció un rígido control policial e ideológico sobre la población,  al tiempo que se reprimía cualquier manifestación, pública o privada, de crítica al régimen franquista o de apoyo a un sistema democrático. 

El nuevo partido,  con gran parte de la ideología de falange,  se convirtió en todopoderoso y  controlaba la vida política del país, bien directamente, bien a través de sus sindicatos o de la Sección Femenina. La prensa y la radio quedaron en sus manos, convirtiéndose en los instrumentos de una campaña de autopropaganda.

   Al mismo tiempo, se llevó a acabo una progresiva concentración del poder: en 1939, Franco concentraba en su persona la jefatura del Estado, la jefatura del Gobierno, la del partido único (Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.), la de las Fuerzas Armadas, y el poder legislativo. Tal concentración de poder y capacidad decisoria, evidenciaban el carácter personal de la dictadura que comenzaba.

    Los primeros años fueron de una represión especialmente dura sobre los vencidos. En 1940 permanecían en las cárceles unos 300.000 presos políticos. Las universidades, la enseñanza, la administración pública, e incluso las grandes empresas privadas, fueron depuradas de las personas sospechosas de haber sido adictas a la República o a los partidos y sindicatos obreros. Las ejecuciones fueron muy numerosas (unas 30 000 según las estimaciones más bajas). Todas estas medidas erradicaron cualquier intento de oposición. Lógicamente, la Constitución republicana de 1931 fue abolida, así como todas las libertades y garantías individuales. Los partidos políticos y los sindicatos fueron prohibidos, creándose en su lugar el partido único ( F.E.T. y de las J.O.N.S.) y un único sindicato, Central Nacional Sindicalista C.N:S.) que englobaba a patronos y obreros. Los Estatutos de Autonomía de Cataluña y el País Vasco fueron suprimidos, dando paso a un Estado férreamente centralista. Se creó el Consejo Nacional. Las personalidades más destacadas del partido único formaban el Consejo, que venía ser un alto organismo deliberante, asesor del jefe nacional y encargado, en caso de muerte o incapacidad e Franco, de proclamar a su sucesor, designado previamente por él. Este organismo, creado durante la guerra, y reorganizado más tarde, nunca representó un poder distinto opuesto a Franco porque, aparte de lo limitado de sus funciones, sólo se formaba parte de él por nombramiento del jefe nacional o por el hecho de ocupar un determinado cargo político.                     

      A partir de 1942 comenzaron a elaborarse las bases legales del franquismo. En este año se constituyeron las Cortes Españolas, formadas por altos cargos de Falange, dirigentes de la organización sindical, alcaldes, etc.,pero en ningún caso sus miembros eran elegidos por los ciudadanos;  además Franco seguía teniendo potestad para dictar leyes. En 1945 se promulgaron el Fuero de los Españoles (especie de pseudo-constitución)y la Ley de Referéndum Nacional, y en 1947 el Fuero del Trabajo. La más importante fue la Ley de Sucesión, que se promulgó en diciembre de 1947, en la que se determinaba que España era un reino, lo que significaba el retorno de la monarquía; pero, al mismo tiempo, realzaba el carácter vitalicio de la jefatura de Franco quien, además. tenían la potestad de elegir la persona que le sucedería, bien como rey, bien como regente. Se trataba, por tanto, de una  “nueva monarquía”, nacida del “Alzamiento nacional” del 18 de julio de 1936 y no de la restauración del monarquía anterior.

       Las relaciones con las monárquicos habían conocido en 1942 un primer conflicto político. Estos, en su mayoría, habían apoyado la sublevación durante la guerra civil (esperando que, con la victoria, fuera restaurada la monarquía) y se mostraron desencantados ante la evidencia de que Franco no pensaba abandonar el poder. Don Juan de Borbón, heredero de la Corona tras la muerte de Alfonso XIII en Roma en 1941, manifestó su inclinación conciliadora y aperturista hacia todos los españoles, lo que resultó inaceptable para el Caudillo. La Ley de Sucesión fue rechazada por Don Juan de Borbón quien, no obstante, en 1948 llegaría a un acuerdo con Franco, por el que el príncipe Juan Carlos de Borbón (primogénito varón de Don Juan), estudiaría en España.

       La nueva realidad política del franquismo, establecida firmemente entre 1939 y 1947, suponía una mezcla de las ideas fascistas de la Falange y del conservadurismo tradicional(nacional-catolicismo). Los puestos de responsabilidad fueron ocupados por representantes de las tres instituciones victoriosas: militares, falangistas y católicos. Estos últimos, además de formar gobierno en 1946, consiguieron el control de la enseñanza, la censura, la obligatoriedad de la religión católica como asignatura y la supresión de las leyes de la República sobre el divorcio, matrimonio civil, etc.

Fundamentos sociales: Parece que en 1939 el nuevo régimen político se apoyaba sobre una serie de fuerzas sociales de talante claramente conservador: el ejército, el clero, los grandes propietarios agrarios, los campesinos medio de la Meseta y de Navarra y algunos sectores de la clase media atemorizados por la experiencia revolucionaria de 1936-1938. Asimismo tenía a su lado a los miembros de la alta burguesía financiera e industrial del país.                                                                                                                                                                                         

3.- Autarquía y estancamiento económico.

      Se entiende por autarquía aquella situación en que una economía es (o pretende ser) autosuficiente respecto al exterior. Esto supone la orientación de toda la producción interior al aprovechamiento de los recursos propios, sustituyéndose, en la medida de lo posible, la utilización de aquellos productos de los que no se está dotado naturalmente por otros de los que se disponga, con objeto de reducir al máximo el volumen de importaciones. Este principio autárquico, por otra parte asumido en nuestro país desde los años ‘20, es viable cuando el país al que se refiere es lo suficientemente extenso y diversificado para asegurarse la disponibilidad necesaria de recursos básicos, así como la tecnología suficiente para prescindir del exterior. Aplicado al caso de España se ve su inviabilidad dada la insuficiencia, o carencia absoluta, en aquella época, de productos como el petróleo, caucho, algodón, pasta de papel y abonos, entre otros.

    Es por ello que el intento español de política autárquica, más que de una voluntad explícita de desarrollo contando con las propias fuerzas, fue la consecuencia del repliegue del país sobre sí mismo, debido, primero, a que la guerra mundial imposibilitó las relaciones de España con el exterior y, después tras la victoria de los Aliados, a la patente amistad del gobierno español con los países del Eje. El hecho de que el Estado español, aunque formalmente neutral, se alineara ideológicamente con las potencias perdedoras, además de las propias características del régimen franquistas, fueron, pues, las verdaderas causas de la política autárquica.

Política de intervención directa.

       Esta situación llevó a una carencia alarmante de productos básico para el buen funcionamiento de la economía. Gran parte de las existencias fueron rigurosamente controladas por el Estado mediante al política de intervención directa. El Gobierno fijaba quién, qué y cuánto se podía consumir, racionando los productos que estimaba escasos. Esto ocurrió  tanto para productos de uso cotidiano ( pan, aceite, jabón, tabaco, etc.), mediante la cartilla de racionamiento, como para muchos productos industriales (siderúrgicos, algodón, etc.). Estas normas de política económica fueron aplicadas incorrectamente y, en muchos casos, dieron lugar a arbitrariedades, fruto de la corrupción de un aparato administrativo que, por otra parte, no estaba preparado para las tareas que se le encomendaban.

      Todo ello provocó la aparición del llamado estraperlo o mercado negro, es decir, la compra y venta de forma fraudulenta, fuera de los canales oficiales, de aquellos productos intervenidos por la administración. Así pues, el intervensionismo,  que fue la causa de la aparición  el mercado negro, en la practica no favoreció a los más débiles, como se intentaba justificar, sino que dio origen a numerosos negocios basados en la especulación y la influencia en los órganos de la administración.

La nueva política industrial. Creación del INI

       La desastrosa situación del campo debida en gran parte a la falta de abonos, y, en buena medida, al desmantelamiento de la Reforma Agraria, se quiso compensar de alguna forma con el inicio de una nueva  política industrial, cuyo exponente principal lo constituyó la creación del INI (Instituto Nacional de Industria), en septiembre de 1941. La actuación del INI durante la década de los cuarenta fue bastante limitada debido fundamentalmente a la escasez de recursos.

     Por otra parte, la mayoría de la industria privada encontraba grandes dificultades para su desarrollo porque el deseo del Estado de controlar directamente la economía hizo que se establecieran una serie de requisitos, como el permiso previo para la instalación o ampliación de industrias, que tuvo como consecuencia dirigir todo el esfuerzo inversor hacia aquellas industrias consideradas de “interés nacional” por parte del Gobierno. Además, a pesar de que el mantenimiento de salarios muy bajos favoreció la acumulación de beneficios, éstos no fueron suficientes para incrementar la producción, tanto industrial como agrícola, de forma sustancial. Así lo demuestra la persistencia del racionamiento hasta 1953, las importaciones de trigo argentino, la existencia de prolongadas restricciones de energía eléctrica, etc.

Política social.

      La política social del sistema se apoyaba en los postulados del “nacionalsindicalismo”. Ésta es la teoría social elaborada por los falangistas, que consideraban haber hallado las bases de un sistema social que evitaba los “inconvenientes” del socialismo y del capitalismo. Sin embargo esta teoría tuvo que aplicarse en un país, la España de los años cuarenta, que no suprimió  la empresa capitalista. De ahí que muchos de los postulados “anticapitalistas” de la teoría nacionalsindicalista no pasaran del terreno de las declaraciones de principios al de la realidad.

       En la práctica, el nacionalsindicalismo se concretó en una fuerte intervención del Estado en el terreno de las relaciones entre empresarios y trabajadores y en el del control de derechos y obligaciones de estos últimos. Sus aspectos básicos son:

a)      Supresión de los sindicatos obreros y creación de sindicatos únicos por cada rama de la producción, en los que se reunían empresarios y trabajadores ( sindicatos verticales ). Estos sindicatos estaban controlados por el gobierno a través de del Ministro Delegado Nacional de Sindicatos y de los altos cargos sindicales nombrados por el gobierno.

b)      El gobierno fijaba los salarios en cada rama de la producción y los imponía a empresarios a empresarios y obreros.

c)      Los obreros perdían todo derecho a presionar mediante la huelga, que siempre era declarada ilegal. Como contrapeso se imponían fuertes restricciones a los empresarios para poder despedir a sus empleados

d)      Desarrollo de un sistema muy completo de Seguridad Social, que cubría importantes necesidades de los asalariados. Este sistema de seguros sociales fue obra de un falangista, José Antonio Girón, en los 16 años que permaneció al frente del ministerio de Trabajo (1941-1957). En 1943 se creó el Seguro Obligatorio de Enfermedad, al que siguieron: el de Maternidad, de Vejez y de Invalidez, de Accidentes y Enfermedades Profesionales, de Desempleo y finalmente la Seguridad Social Agraria.

4.- La influencia de la coyuntura internacional en los años cuarenta.

La política exterior española estuvo marcada  por la II Guerra Mundial y sus consecuencias. La actitud de España ante la guerra, que había estallado el 1 de septiembre de 1939, fue de simpatía por las potencias del Eje. que habían apoyado al ejército vencedor durante la Guerra Civil. No obstante, España mantuvo su neutralidad durante la II G Mundial. Las causas de esta neutralidad son varias.

    En primer lugar, se necesitaba un largo periodo de paz para que el país se recuperara de las graves perdidas sufridas durante la Guerra Civil. En segundo lugar, Hitler no demostró demasiado interés en la participación española, sobre todo cuando el gobierno español manifestó las condiciones económicas y militares para su intervención, que Alemania consideró desmesuradas. A partir de entonces, Franco mantuvo una postura de amistad con los nazis y de aplazamiento de la decisión de intervenir, como le indicó claramente a Hitler en la reunión de Hendaya, en octubre de 1940. En tercer lugar, la amenaza de bloqueo del tráfico marítimo por parte del Reino Unido, para cortar el suministro de alimentos, y de restricciones en el suministro de petróleo por parte de los Estados Unidos, si España no mantenía la neutralidad.

      A partir de junio de 1941, Franco pudo contentar a los nazis sin perjudicar las relaciones con las potencias occidentales (Reino Unido y Estados Unidos): el ataque alemán a la Unión Soviética fue apoyado a los pocos días con el envío de un pequeño ejército voluntario, que participaría en la “guerra contra el comunismo”. Fue la denominada División Azul, nombre procedente del color del uniforme de la Falange Española, el partido de corte fascista creado por José Antonio Primo de Rivera. El contingente de tropas fue limitado, unos 18.000 hombres, que permanecieron en la Unión Soviética hasta 1944. No obstante, los aliados occidentales manifestaron su malestar. La diplomacia española intentó  tranquilizarlos con la teoría de las dos guerras: una, la del Eje con el mundo occidental, en la que el gobierno español mantenía su neutralidad, y otra la lucha contra el comunismo, en la que no podía ser neutral.

       Desde 1943, y coincidiendo con la caída de Mussolini, Franco retornó a una neutralidad más estricta, que se puso de manifiesto, por un lado, en el retorno de la División Azul y, por otro, en la aceptación de una serie de condiciones solicitadas por los Aliados, que suponían un conjunto de límites a las relaciones con Alemania. El “Caudillo”, nombre que había adoptado Franco a imitación de el “Duce” o el “Führer”, multiplicó las declaraciones acerca de su posición de neutralidad, viendo cercano el desenlace desfavorable para Alemania.

       Sin embargo, este viraje de última hora no iba a evitar lo que fue siempre el auténtico problema del Régimen: la carencia de legitimidad democrática. Sobre todo, en una Europa Occidental que, en 1945, había derrotado a las dictaduras fascistas, consolidando  sistemas políticos basados en el liberalismo y el pluralismo ideológico.

Aislamiento de España.

       Una serie de acontecimientos sellaron la incomunicación exterior y la condena general: en 1945, en el momento de la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), heredera de la antigua Sociedad de Naciones, la candidatura de España fue rechazada. En diciembre de 1946, la ONU emitió una resolución que condenaba el régimen de Franco y proponía que los embajadores acreditados en Madrid abandonaran el país, cosa que hicieron la mayoría de ellos. La resolución realzaba el carácter fascista del Régimen y su vinculación a la Alemania nazi y a la Italia de Mussolini, su imposición violenta sobre el pueblo español por medio de la guerra, y recomendaba su expulsión de los  organismos internacionales.

       Mientras tanto, Franco intentaba cambiar la imagen del Régimen, para hacerla más presentable a los ojos externos, eliminando aquellas cosas que recordaban excesivamente el fascismo: supresión del saludo fascista; amnistía parcial para los detenidos políticos, todavía muy numerosos a pesar de los años transcurridos desde el final de la Guerra Civil; promulgación del llamado “Fuero de los Españoles”, que pretendía ser una declaración de los derechos cívicos, aunque eran tan limitados que no podían ser homologados con las libertades de cualquier nación democrática. Pero lo más importante para este cambio fue el nombramiento de un nuevo gobierno, en el que participaron destacados católicos, con el fin de limitar parcialmente el predominio de los falangistas. El Régimen había contado desde 1936 con el apoyo de un sector importante de la Iglesia Católica. La incorporación a las tareas de gobierno de varios políticos católicos fue decisiva para obtener el apoyo del Vaticano, muy valioso en estos años tan difíciles para Franco y su régimen.

        La reacción ante la condena internacional fue la misma que se repetiría en tantas ocasiones a lo largo de su mandato: movilizar la opinión pública a través de la radio y la prensa (totalmente controladas en una época en que la libertad de no existía), y apelar al patriotismo  de los españoles ante la “injerencia extranjera”. Una manifestación multitudinaria en la Plaza de Oriente (Madrid)  aclamó al Caudillo y rechazó el aislamiento. No obstante, aquellos años (1946-1953) fueron los más difíciles para el Régimen.

5.- La estabilización y el crecimiento económico.

  La ruptura del aislamiento: El cambio de la coyuntura internacional, con la división del mundo en dos bloques, el oriental o comunista capitaneado por la URSS y el occidental dirigido por Estados Unidos, convierte a Franco en pionero de su lucha contra el comunismo, por ello a partir de 1950, los embajadores extranjeros vuelven a Madrid y se acaba el boicot internacional al régimen. En el año 1953 nos encontramos con dos éxitos del franquismo. Concordato con la Santa Sede, por el cual Franco consigue el reconocimiento de su gobierno por el Papa (a cambio de grandes concesiones a la Iglesia). Acuerdos con Estados Unidos, a cambio de la cesión de bases militares, España obtenía ayuda económica. Pero lo fundamental era que, de esta manera, se rompía el aislamiento y se incorporaba oficialmente al mundo occidental. Los Estados Unidos ayudaron al ingreso de España en los organismos internacionales, culminando con la entrada en la ONU en 1955.

        Todo ello implicó la apertura económica al exterior: desarrollo del comercio exterior: desarrollo del comercio exterior, concesión de créditos, llegada de turistas, emigración de trabajadores, etc.

El Plan de Estabilización.

        La situación económica seguía siendo precaria, por lo que se abandonaron las medidas autárquicas, todo ello facilitó una incipiente industrialización y el inicio del éxodo rural.

No obstante a partir de los cincuenta se intentó combatir los problemas crónicos: Inflación y Déficit crónico, para ello se creó el Plan de Estabilización de 1959. este pretendía una nueva política económica encaminada a la apertura exterior y la modernización. El Plan provocó inicialmente una crisis de la economía, al eliminar multitud de empresas estructuralmente deficientes. Pero al poco tiempo, comenzó a mostrar los beneficios que iba reportar al país. Gran parte de estos cambios económicos se deben a la dirección de la política económica española en 1957, de un equipo de políticos ( López Rodó, Ullastres, Navarro Rubio ) dispuestos a favorecer al máximo el contacto con la del mundo neocapitalista en plena expansión. Tras la creación de los Planes de Estabilización  se estimuló el desarrollo a través de:

a)      Los créditos y las inversiones de capital extranjero.

b)      Las divisas enviadas por los españoles que, a partir de 1957, acudieron a trabajar a varios países de la Europa occidental.

c)      Los recursos aportados por los turistas europeos, que acudían masivamente a pasar sus vacaciones

d)      El aumento espectacular en el volumen de exportaciones e importaciones.

Este crecimiento económico transformó profundamente la estructura de nuestro país: importante desarrollo industrial y urbano, disminución del peso relativo del sector agrario y las áreas rurales, aumento del nivel de vida medio del país, en el que importantes sectores rebasaron las cotas de la pura supervivencia para penetrar en las de un discreto consumismo.

5.1 Implicaciones político-ideológicas.

       Un cambio económico como el que se da en España en estos momentos dará lugar a un fuerte cambio social y ello plantea un reto político al régimen Franquista, puesto que ha de adaptar sus estructuras a las exigencias del nuevo tipo de sociedad. Para el desarrollo económico se contó con un grupo de políticos antes citados que se encontraban vinculados al Opus Dei y eran de ideología “tecnocrática”. Su idea era reformara el país por medio de la introducción de unos hábitos de racionalización y eficacia técnica propios de las grandes empresas capitalistas actuales. Pretendieron también que estos mismo criterios se adoptaran por el aparato estatal. El problema era difícil puesto que nos encontraremos con un fuerte desarrollo económico, social y cultural, que no se adapta al arcaico sistema político del régimen, que sigue negando derechos políticos a los ciudadanos, a ello se unirá el nacimiento de una oposición.

5.2 Mujer, familia y sociedad.

       Los cambios producidos en la sociedad de estos años son enormes, puesto que nos encontraremos con la desaparición de la familia tradicional, típica del mundo rural tradicional. No se puede olvidar que ello es fruto entre otras cosas de la emigración a las ciudades y la incorporación de la mujer al trabajo remunerado, lo que la hace más consciente de sus derechos, en muchos casos al marchar el marido a trabajar fuera del país es la mujer la que dirige la familia. A ese cambio ayuda el aumento y diversificación de la información y el creciente número de personas a las que llega por sus varios canales  (prensa, radio, televisión....). El aumento cuantitativo del consumo cultural (libros, cine, revistas, extensión de la enseñanza..). La mayor facilidad para la comunicación y los intercambios entre personas de áreas muy diversas: aumento del número de personas que viaja. Profunda transformación del clero que deja de apoyar los valores tradicionales (algunos sectores)

        La nueva sociedad es más conflictiva que la anterior, puesto que va perdiendo los hábitos anteriores de pasividad y de sumisión, y la nueva sociedad industrial exige un mayor nivel de vida y en ella son mayores el sentido crítico y el deseo de participación en la decisiones de la colectividad, junto a la demanda de bienes de todo tipo y el deseo de ascenso social.

5.3 Migraciones y evolución de la estructura social desde los años sesenta.                 

        El gran desarrollo de la industria en la década de los sesenta, favoreció y dio pie al desarrollo a gran escala del fenómeno migratorio, tanto interior como exterior. Esto se puede comprobar  en el descenso de la población activa agraria que pasa del 42% en 1960 a 25% en 1970, lo cual ha dado lugar al traslado a las zonas industriales, principalmente a Madrid, Barcelona y País Vasco, unos cuatro millones de personas se trasladan a las grandes ciudades. Con lo que respecta al saldo emigratorio exterior se puede dar la cifra de 1 millón de personas, entre 1959 y 1969 salen del país 600.000 personas, el destino principal es la desarrollada Europa occidental. Ello dará como consecuencias la disminución de los conflictos laborales en España y sobre todo la entrada de divisas que los emigrantes enviaban a sus familias, lo cual  ayudó considerablemente a compensar el déficit exterior.

       Todo ello hará cambiar la estructura social, puesto que asistimos al enorme desarrollo de las grandes ciudades, con lo que ello conlleva de desarraigo de la familia tradicional, e incorporación a una nueva sociedad más evolucionada y la facilidad de acceso a los estudios y medios de comunicación.

5.4 Los inicios de la crisis.

      La  década de los setenta se inauguró con un avance más en la política de apertura al exterior en la economía española: en junio de 1970 se firmaba un acuerdo entre España y la Comunidad Económica Europea, tendente a la supresión progresiva de los obstáculos a los intercambio comerciales. En realidad este acuerdo supuso una mayor facilidad para la exportación española, tanto en lo referente a los productos agrícolas como industriales.

        Esta oportunidad para consolidar la economía española no fue bastante aprovechada. Por una parte, pocas empresas supieron o pudieron modernizar sus instalaciones; por otra, la política económica de los gobiernos de la última etapa franquista fue incapaz de impulsar la transformación económica.

        Tras el fracaso del Tercer Plan de Desarrollo, iniciado en 1972, entramos en un bienio crítico:

   - En 1973 se asiste a la primera subida importante del precio de los crudos del petróleo.

   - En 1974 se generaliza la crisis económica a todas las economías del mundo occidental.

        En este contexto los bandazos de la política económica española, la muerte de Franco y las incógnitas sobre el futuro acabaron con el crecimiento económico de los años anteriores. La ineficacia de la administración agravó todavía más la situación.

6.- Propaganda y  Represión.

 6.1- Fuerzas de oposición y conflictos socio-políticos.

         Dentro de la oposición se pueden señalar algunos aspectos:

a)      Aumentó la fuerza de los grupos y partidos políticos de la oposición anteriores a 1939 que, pese a su carácter de ilegales, actúan en España. Entre ellos destacaban cada vez más el Partido Comunista y algunos grupos socialistas.

b)      Se crearon nuevos grupos políticos de oposición que, en algunos casos, adoptaron formas radicales que derivaron hacia actuaciones terroristas (el más conocido era ETA, que aparece en 1961 como una escisión del Partido Nacionalista Vasco ).

c)      Se creó una oposición política formada por grupos y personas que habían  colaborado con el Movimiento Nacional. Se trataba especialmente de monárquicos- como José María de Areilza-, democristianos - como Ruiz Jiménez- o socialdemócratas -como Ridruejo-.

d)      Se crearon organizaciones sindicales obreras ilegales que actuaban al margen del sindicalismo oficial ( “Comisiones Obreras”).

e)      Se consolidaron corrientes ideológicas que se manifestaban en forma habitual entre intelectuales y que presentaban un contenido revolucionario (especialmente marxista ).

f)       Aparecieron dentro del clero grupos que adoptaron posturas cada vez más críticas ante el régimen político del país.

 Dentro de las variadas posturas de la oposición todas coincidían en considerar que el sistema político del 18 de julio no era adecuado para gobernar la España de los años sesenta. A este argumento interno se unía el externo, puesto que el desarrollo económico de España hacía imprescindible su entrada en el Mercado Común Europeo y ello solo se lograría cuando sus sistema político fuera homologable al de los países miembros de dicha comunidad.

         Sectores importantes de la Iglesia Católica manifestaron su disconformidad con la falta de libertades. La relevancia de la oposición democrática se puso de manifiesto en la reunión que tuvo lugar en Munich en 1962 entre personalidades de la posición interior y exterior del exilio. donde se condenó al franquismo(llamada por la propaganda franquista el  Contubernio de Munich).

Todos estos conflictos ponían de manifiesto el fracaso del Régimen. Algunos sectores de la sociedad española  reclamaban un cambio hacia formas más libres y democráticas. El Régimen respondió con la represión: creación de tribunales especiales para delitos políticos (Tribunal de Orden Público)

       Uno de los sectores que más atacó al franquismo fue  la Universidad,  que vivió en permanente protesta desde 1964 hasta el final en 1975. Huelgas, manifestaciones, encierros y escritos se multiplicaron a pesar  de la dureza con que fue respondida la contestación estudiantil. Estos pedían un sistema democrático. Otro frente de oposición será el movimiento obrero que se manifiesta con fuerza a partir de la década de los sesenta, a partir de esa fecha proliferaron las huelgas (a pesar de ser ilegales)

      Pero el franquismo continuó estructurándose políticamente, ya que, a pesar de los años transcurridos desde 1939, sus sistema político aún estaba incompleto. En 1966 se aprobó al Ley Orgánica del Estado, que pretendía dar un aire de normalidad a la dictadura. Se estructuraba España como una “democracia orgánica”, en la que la representación la hacían los “órganos”: la familia, el municipio y el sindicato. La practica hizo que nunca fueran elegidos los miembros de la oposición. Además las  leyes aprobadas por las Cortes no podían contravenir los principios fundamentales del Movimiento Nacional (partido único identificado con el Estado). Otro paso fue el designar al príncipe Don Juan Carlos como heredero de Franco en 1969 con la Ley de Sucesión.

      Dentro del franquismo surgirán dos corrientes, los que quieren cierta apertura para adecuarse a los nuevos tiempos y los que pretenden que todo continúe igual, Franco se une a estos últimos, y todo parecía dispuesto para que la vida política del país continuara igual, excluyendo de ella a las organizaciones sindicales y políticas de la oposición. La oposición  inició una escalada de violencia, con una vertiente terrorista (ETA FRAP...), que provocó fuertes reacciones por parte del gobierno (Proceso de Burgos, 1970); fuerte represión en el País Vasco; frecuentes declaraciones del “estado de excepción” entre 1968 y 1975. Sin embargo todo parecía inamovible puesto que en junio de 1972 se decide que cuando fallezca Franco, el príncipe asumiría el cargo de Rey y el entonces  vicepresidente,  Carrero Blanco, pasaría a ocupar la Jefatura del Gobierno. Todo parecía indicar que el almirante Carrero Blanco era la persona destinada por Franco para asegurar la continuidad del sistema político. Esto se vio confirmado por el nombramiento del almirante con Jefe de Gobierno en junio del 73, cargo que hasta ese momento siempre había ocupado Franco junto a la Jefatura del Estado. Pero estos planes se vieron frenado por el asesinato en un atentado político, de Carrero Blanco (ETA)

      A partir del momento de la muerte de Carrero Blanco, se perfila una situación política con dos constantes:

a)      La acentuación de la inestabilidad política debida a la presión de la oposición, con acciones cada vez más frecuentes de los grupos armados ( ETA, FRAP)

b)      La búsqueda por parte del gobierno de una vía de evolución del sistema político hacia fórmulas que permitieran la participación de sectores más amplios de la sociedad en la vida política.

         Estos hechos se producen sobre el fondo de la crisis económica que, desde 1974, se dejaba sentir en la economía mundial. Dentro de estas constantes se pueden distinguir dos etapas separadas por la muerte de Franco en noviembre de 1975.

La etapa de 1974-1975.

       Un intento de apertura del Régimen, entre diciembre de 1973 y noviembre de 1975, un gobierno presidido por Arias Navarro realiza los primeros intentos de “apertura” política. El programa llamado “Estatuto de Asociaciones Políticas”  con el objeto de ensanchar los cauces de participación en la vida del país a los distintos grupos, pero con tantas limitaciones, que fue rechazado por todos los grupos políticos. Al mismo tiempo los sectores inmovilistas del Régimen iniciaban un movimiento de oposición al intento de Arias.

La oposición al Régimen. Por su parte, los grupos de la oposición situados fuera del Régimen se agrupaban en torno a dos organismos:

a) La Junta Democrática de España (1974), en la que estaban representados especialmente: el Partido Comunista de España PCE, el Partido del Trabajo de España PTE, el Partido Socialista Popular PSP y el sindicato Comisiones Obreras CC.OO.

b) La Plataforma Nacional de Convergencia Democrática (junio 1975), en la que se agrupaban el PSOE y varios partidos democristianos y socialdemócratas con algunos grupos de extrema izquierda.

         Ambos grupos  convergen en sus aspiraciones  e hicieron públicos unos “puntos mínimos” (la llamada “Plata-Junta”)consistía en amnistía política, la implantación de la libertad de asociación política y la convocatoria de elecciones para Cortes Constituyentes.

El terrorismo. A la vez, la actuación de los grupos terroristas iniciaba una escalada que se hizo especialmente violenta en el verano de 1975, y que provocó una reacción muy dura del gobierno (Ley Antiterrorista y ejecución de cinco miembros de FRAP y ETA ).

 

 6.2 La significación del exilio.

     Capítulo doloroso, consecuencia de la guerra civil, ha sido el destierro (unos forzados y otros voluntarios ) de millares de españoles. Sus puntos de destinos son principalmente Francia, URSS y sobre todo México. Gran parte de los emigrados fueron volviendo paulatinamente a España y muchos otros se unieron a los ejércitos franceses o a la lucha contra los nazis, otros permanecieron en los países de acogida rehaciendo sus vidas y echando raíces en ellos hasta el presente.

       Los políticos intentaron mantener la idea de un gobierno en el exilio, pero este no pudo mantener contacto con España y esta sufrió una evolución natural que lo distanciaba de la de 1939, y por otro lado al no contar con fuerzas para conseguir su ideal de restauración republicana, confiaron en la intervención extranjera, todo ello queda descartado a raíz de la normalización de las relaciones de España con el resto del mundo. A ello se le debe añadir las luchas entre los distintos partidos que formaban la República en el exilio, como presidentes de este gobierno republicano en el exilio podemos nombrar a: Giral, Álvaro de Albornoz, Llopis, Emilo Herrera..... Sus acciones se concentran en el envío de maquis en los primeros años dela postguerra universal. Todo ello acabará con la llegada de la democracia al país y muchos de ellos volverán en sus últimos años a España.

          Culturalmente será una perdida irreparable para España el exilio de destacadas personalidades del mundo cultural, solo nombraremos unos pocos: Alberti, Severo Ochoa, Ferrer Mora, Madariaga y tantos otros, los cuales se dedicaran a sus actividades culturales en los países donde viven, como claro ejemplo tenemos el elevado nivel alcanzado por la Universidad de México con la llegada de los exiliados españoles. 

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 © Javier de la Hera Rosado 1999-2009